Ahí les van los datos oficiales correspondientes al 25 de agosto: 21 mil 250 nuevos contagios, 986 defunciones, 129 mil 251 casos activos estimados. Definitivamente los canijos virus no entienden que no entienden. Y para acabarla de amolar a pesar de lo que les dicen las autoridades mexicanas, que afirman desde hace 18 meses que los han aplastado, que los tienen bajo control, y que a la 4T le hacen los mandados… salen siempre con lo mismo ¡que tienen otros datos! 

En honor a la verdad los machuchones de nuestro país han sido muy pacientes con estos bichos infernales. Los del cártel del Covid-19 (especialmente los llamados Delta o Nueva Generación) llegaron sin avisar, rastrera y sigilosamente, bien a bien no sabemos si tuvieron un oscuro origen social ni quien fue la madre que los parió, son invencibles, inmortales, invisibles, están armados hasta la coronilla y como diría el presidente con el lenguaje florido que lo caracteriza: no más están friegue y friegue y dale y dale. 

A veces llego a la conclusión de que estos demonios diminutos deben de ser unos viles conservadores, adversarios hipócritas, aspiracionistas, corruptos, que viven del chayo que les dan nuestras células, y que decidieron no más por joder venir a quitarnos o amargarnos la vida. Eso sí, no son clasemedieros, agarran parejo. 

Pero luego me acuerdo de que cayeron en esta administración “como anillo al dedo” y que fueron en un inicio bastante festejados, como cuando el comandante supremo de las fuerzas contra el virus, el Dr. López Gatell dijo que era mejor que se contagiaran cien niños que uno… y ahí francamente ya no sé ni qué pensar. Y se me ocurre aquello de “Virus necios que atacáis a los niños sin razón” y la verdad, me deprimo mucho.

El asunto es que estamos dominados por estos engendros necios que no comprenden que los pequeños tienen que regresar a clases “llueva, truene o relampagueé” ¿No entenderán qué en este preciso instante, en la fecha fatal del 30 de agosto del 2021 los chavitos tienen que acudir a la escuela, aunque estemos viviendo uno de los peores momentos de la pandemia? ¡Qué se creen!

Por si nos faltara algo, en las escuelas no habrá horarios escalonados, ni cupo limitado por salón, ni sanitización, ni pruebas, ni se destinará un peso por parte del gobierno para apoyar con gel y cubrebocas a la comunidad escolar. 

En fin… supongo que esta innovadora estrategia es para ver si en una de esas los coronavirus entienden por las buenas, o sea con abrazos y no con balazos o vacunas. Es tal mi desesperación que he llegado a pensar en visitar a las abuelitas de los virus para suplicarles que hablen con sus nietecitos virusitos y les hagan ver que se están portando mal y que ya entiendan. Quizá debo de hacerlo. 

Supongo que ante tal realidad no me queda más que recordar que la violencia viral (que ha matado a tantos cientos de miles de mexicanos) no se combate con violencia, sino más bien con una serie de amistosas herramientas (que tampoco hay) como pruebas, vacunas, ventiladores, remdesivir y dexametasona, centros hospitalarios bien equipados, con medicamentos y con niños y adolescentes que se queden un poquito más en su casa y estén vivos para jugar y no muertos para descansar. Yo prefiero.

Tere Vale

Psicóloga

Columna invitada

Psicóloga, conductora, escritora, comentarista de Grupo Fórmula.

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