Después de la consulta del 2016 que puso en marcha la salida británica de la UE, Open Britain nació para promover  una ruptura “suave” con el continente, manteniendo a Reino Unido dentro del mercado común. Pero hace un año, la organización se lanzó a respaldar el denominado People’s Vote (voto de la gente) para que los británicos puedan elegir entre seguir adelante con el divorcio o si prefieren pararlo.

“El referéndum no es una de las opciones en el proceso, sino que es la solución al caos del Brexit”, explica Roland Rudd en una entrevista con Expansión en las oficinas de Finsbury. “En función de lo que decida finalmente el Parlamento, sea el actual acuerdo de salida o un divorcio sin acuerdo, esto debería ser llevado a un referéndum frente a la opción de seguir en la UE. Los ciudadanos, con mucha más información que en el 2016 sobre lo que supone el Brexit, podrían tomar así una decisión”.

Hermano de Amber Rudd, la actual ministra de Trabajo en el gobierno de Theresa May, este ejecutivo no tiene pelos en la lengua a la hora de criticar la estrategia del Ejecutivo en la negociación del Brexit. “Tras el ajustado resultado del referéndum del 2016 y la pérdida de la mayoría absoluta por los conservadores en las elecciones del 2017, May debería haber buscado un consenso alrededor de un Brexit suave. Sin embargo, se fue hacia la derecha de su partido, que no se contenta con nada, marcando unas líneas rojas que impiden el respaldo del Parlamento”, indica.

Ante este escenario de bloqueo, Rudd afirma que “el riesgo de una salida sin acuerdo es mucho mayor de lo que piensa el mercado, de 25%. Hay otro 25% de opciones de que salga el acuerdo de May y 50% de que se vaya a otro referéndum. Si el Parlamento fuerza una larga extensión de las negociaciones, subirán mucho las posibilidades de este nuevo voto”.

El fundador de Finsbury admite que esta nueva votación crearía una enorme división entre los británicos. “Pero la realidad es que esa división ya existe y el pacto de May no la resuelve. Si esto fuera los años 30 del siglo pasado, estaríamos en una guerra civil como la que sufrió España. Pero ahora esto se puede resolver con el referéndum. De celebrarse, espero que el resultado sea claro y si ganara el Brexit, yo lo lamentaría pero no tendría problemas en aceptarlo”.

Su clara postura en favor de este nuevo plebiscito le ha podido costar algunos clientes. “La verdad es  que no tengo ahora mismo ningún cliente que sea gran defensor del Brexit. Pero sí hay muchos que ven bien que se apruebe ya el pacto de May para así intentar pasar página. Pero yo les digo que este pacto no va a acabar la incertidumbre ni dar más claridad ni cerrar las heridas. Habrá que seguir negociando varios años con el Parlamento y el pueblo divididos”.

Lo que sí tiene claro Rudd a la hora de aconsejar a ejecutivos y empresarios es que “hay que levantar la voz para opinar de grandes asuntos como el Brexit o la situación en Cataluña.

Se trata de temas que pueden marcar la próxima década o toda una generación, y uno no debe enterrar la cabeza por temor a enfadar a unos u otros.

Veremos.