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Con balanza petrolera a favor, Argentina apunta a capitalizar crudo caro

El país goza hoy de una ventaja exportadora en materia petrolera que no tenía en la guerra entre Rusia y Ucrania, por ejemplo; por cada 10 dólares que sube el petróleo, los petroleros que exportan venden 1,300 mdd más, calculan.

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Con los nuevos gasoductos ha mejorado mucho la oferta de gas de Argentina. foto especial

En un escenario de creciente tensión geopolítica y volatilidad en los mercados internacionales, el economista Enrique Szewach analizó pormenorizadamente cómo la inestabilidad global impacta sobre una economía argentina que ya arrastra sus propios desequilibrios. Durante una entrevista con La Red, Szewach destacó que, si bien el país goza hoy de una ventaja exportadora en materia petrolera que no tenía años atrás, los riesgos financieros y la inercia inflacionaria interna imponen un techo a las expectativas de mejora inmediata.

Para el especialista, la principal diferencia respecto a conflictos anteriores, como el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, radica en el cambio de la matriz comercial energética. “Argentina hoy es un exportador neto de petróleo. Al contrario de lo que nos pasó en la guerra de Ucrania, que teníamos que importar, somos exportadores de petróleo”, señaló. Esta nueva condición se traduce directamente en ingresos para las alicaídas reservas internacionales. Según el economista, el cálculo es lineal: “Más o menos, por cada 10 dólares que sube el petróleo, los petroleros que exportan venden 1,300 millones de dólares más. Y esos 1,300 millones de dólares van a parar, obviamente, al Banco Central porque los exportadores tienen la obligación de vender los dólares”.

Sin embargo, este superávit petrolero encuentra un contrapunto en la necesidad de seguir comprando gas en el exterior durante los picos de demanda. “Seguimos importando gas porque, si bien ahora con los gasoductos ha mejorado mucho la oferta de gas de Argentina, todavía en los meses pico, que es en invierno, salta el consumo de gas y eso obliga a importar barcos de GNL”, explicó. Aunque las proyecciones son mejores —pasando de más de 40 barcos anuales a unos 20 o 25—, Szewach estimó que el costo de estas importaciones podría rondar los “500 o 600 millones de dólares”, dependiendo del precio final en un mercado volátil como el de Medio Oriente. Al respecto, Szewach dejó una dura crítica a la gestión energética regional, comparando la situación local con la de los países vecinos: “Bolivia se quedó sin gas por la política económica. Así como nosotros nos quedamos sin petróleo porque el kirchnerismo controlaba los precios, Bolivia no es que no tiene más gas ni más petróleo ni más litio; tiene todo eso en cantidades espectaculares, pero arriba de la superficie tiene malos dirigentes”.

Más allá de la balanza comercial de energía, Szewach advirtió sobre el impacto del conflicto en el plano financiero, un área donde la Argentina sigue siendo vulnerable. El economista explicó el fenómeno del flight to quality: “Los inversores tratan de refugiarse en aquellos activos que perciben como menos riesgosos. Entonces sube el precio del dólar, baja el precio de las acciones, suben los bonos del Tesoro de Estados Unidos, bajan los bonos y las acciones de los países emergentes. Argentina está dentro de esos países más riesgosos”. En conclusión, el economista resumió que, si bien el balance del sector externo es hoy más favorable que hace dos años porque el país ahora exporta energía, la economía argentina sigue atada a la duración del conflicto global y a la fragilidad de su propia estructura interna.

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