Investigadora universitaria, con 25 años, Brenda Elizabeth Reséndiz Hermosillo vive en la cabecera municipal, en Ahuacatlán, Nayarit. Y hace dos meses, en ejercicio de su derecho de petición, envió una carta al presidente Enrique Peña Nieto para proponerle que el sitio arqueológico ubicado en las faldas del volcán El Ceboruco sea declarado patrimonio histórico nacional.

El director de atención ciudadana de Los Pinos, Carlos Eduardo Romero Castro, canalizó su misiva a la SEP y prometió una respuesta en un plazo máximo de 15 días hábiles que no expiró: el 31 de octubre del 2014, la presidenta del Consejo de Arqueología del INAH, María de los Ángeles Olay Barrientos, informó sobre el proyecto de salvamento arqueológico que permitió la recuperación de registros y materiales de los asentamientos prehispánicos en aquella región, que datarían del siglo IV a.C., de acuerdo con los lugareños.

La respuesta de la funcionaria peñista catalizó la creación de un colectivo social en aquella población que para defender el legado de sus antepasados amaga con boicotear la construcción de la autopista Jala-Compostela-Bahía de Banderas, a cargo de Constructora GIA + A, de Hipólito Gerard.

El trazo carretero cruzaría por la gran plaza principal y el juego de pelota y partiría por la mitad un sitio arqueológico en el que los investigadores del INAH hallaron grandes plazas, montículos, pirámides y estructuras arquitectónicas de diferente tipo y canchas para el juego de pelota; lo mismo que unidades habitacionales, áreas de panteones, caminos de acceso al sitio, yacimientos y talleres de basalto; terrazas, plataformas y muros de contención, así como conjuntos líticos y petrograbados.

Existe un inminente riesgo de destrucción total en ciertas áreas del sitio y una severa afectación irreversible a otras áreas , advertía desde febrero del 2012 el delegado del INAH en aquella entidad del Pacífico, Armando Santacruz, quien informó a su homólogo de la SCT, Federico Eduardo Díaz Ávalos, del salvamento arqueológico y solicitó una suspensión temporal preventiva .

Proyectada desde el sexenio foxista, esta megaobra lleva una década de intermitencias. Pero su inclusión en el Programa de Inversiones en Infraestructura de la SCT catalizó su proyecto. Es uno de los seis proyectos turísticos , que Enrique Peña Nieto propuso durante su campaña presidencial y, en este caso particular, busca reducir los tiempos de traslado entre la Riviera Nayarita y la capital de la entidad, igual que con la región Centro-Occidente.

La nueva autopista de altas especificaciones cubre 186 kilómetros y requerirá de 11,400 millones de pesos. El tiempo estimado para las obras era de 37 meses y la primera etapa del proyecto -20 kilómetros del libramiento norte de Tepic- fue comisionada a ICA en febrero del 2012. El tramo Jala-Compostela-Las Varas requeriría 7,100 millones. En el ejercicio fiscal 2013, la administración peñista asignó 2,650 millones, mientras que el gobierno estatal, que encabeza el priísta Roberto Sandoval, solicitó 1,200 millones de pesos a la Federación para una carretera A2, de Tepic a Compostela, con concreto hidráulico a lo largo de 40 kilómetros. El Fonadin calculó una inversión de 1,929 millones, de ellos 1,505 millones -78% del total- requirieron de una subvención.

En febrero del 2014, el consorcio conformado por la constructora de Hipólito Gerard y Construcciones Urales, la filial mexicana de la firma andaluza Azvi, obtuvo el contrato para los primeros 20 kilómetros del tramo Jala-Compostela, por el que el Centro SCT Nayarit erogó 279 millones de pesos.

El primer tramo es de una enorme complejidad técnica, pues atravesará zona de orografía escarpada, con 7.58 kilómetros de asfalto con seis estructuras mayores (dos pasos superiores y cuatro inferiores), la construcción de terraplenes de hasta 41.8 metros de altura y el desplazamiento de casi 1 millón de metros cúbicos de tierra.

Hace seis meses, Azvi divulgó que había obtenido la construcción del entronque a desnivel Compostela II y que, en conjunto, los contratos firmados con el Centro SCT Nayarit juntaban 600 millones de pesos. El delegado estatal de esa dependencia reiteró el compromiso del gobierno para adjudicar en el 2015 otros contratos por 5,000 millones.

Los proyectos de infraestructura en vísperas de reactivación incluyen a la central hidroeléctrica sobre el cauce del río San Pedro, cuyo tiempo de construcción se estimaba -a mediados del 2013- en 51 meses, con un costo aproximado a los 600 millones de dólares, mediante el esquema de Obra Pública Financiada. Concluidos los estudios de factibilidad y el proyecto ejecutivo, la CFE ya habría obtenido los permisos de la Semarnat para instalar los primeros dos campamentos de la obra, que requerirán de al menos 5,000 técnicos, y que de acuerdo con pobladores de la región podrían asentarse entre El Naranjo y Presidio de los Reyes.

Esta megaobra afectaría a comunidades coras y huicholes asentadas en los municipios de Ruiz y Rosamorada, en Nayarit, donde existen al menos 15 centros sagrados cuya defensa ha concitado al mayor movimiento social del que se tenga memoria en aquella región en la época contemporánea.