En cualquier país democrático si el gobierno quiere hacer un cambio a leyes que afecten a su banco central autónomo, lo primero que tiene que hacer es consultarlo con el banco central.

Pero en estos tiempos de la 4T hay un enorme intento autoritario de imponer sin consultar, sin consideración a los afectados y muchas veces con enorme ignorancia de los temas.

La tónica del gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido la imposición. Muchas decisiones son tajantes y sin contrapesos. No a las pruebas Covid, no al aguinaldo para burócratas, no a los medicamentos de los niños con cáncer.

Y si hace falta el Congreso para la imposición, ahí está una mayoría absoluta y obediente.

Así, puede desaparecer el fideicomiso de desastres naturales, para dar recursos a los programas asistencialistas del Presidente. Pueden las carreteras estar destruidas por falta de mantenimiento, pero hay dinero presupuestal para perforar la selva y montar la vía para el Tren Maya.

El último muro antes de que la 4T pueda llegar a los cimientos y provocar verdaderos daños irreparables a la estructura legal del país, metiendo mano a la Constitución, es que no tiene la mayoría calificada en el Senado de la República.

Sin embargo, la fragilidad de ese bloque opositor pasa por formas extra legislativas de convencer a muchos senadores de cooperar con la 4T.

Las tentaciones del gobierno actual de meterse con el sistema financiero han estado presentes desde el principio.

Una de las depreciaciones del peso más notables durante la transición de poder a finales del 2018 se dio cuando el senador de Morena, Ricardo Monreal, propuso controlar las comisiones bancarias con criterios paternalistas y no de mercado.

Ahora, el mismo senador Monreal regresa con una nueva iniciativa para meter mano al sistema financiero con otro planteamiento que aparentaría una acción noble, pero implica un riesgo financiero serio.

Hay dos tipos de acciones políticas en estos tiempos, las que se pueden enmendar fácilmente, como regresar el aguinaldo a los empleados del gobierno, y otras que se meten con la estructura legal del país que es lo que mantiene algo de confianza de los inversionistas en el futuro de México.

Es cierto, Morena lo lee bien en el Senado, México es una economía con muchos dólares que se ha resistido a la dolarización. Con la relación tan amplia que tiene nuestro país con Estados Unidos, debería ser mucho más sencillo el intercambio de la moneda.

Pero también es cierto que una gran cantidad de dólares de la relación bilateral son producto de actividades criminales.

No vale la pena, en afán de facilitar el mercado cambiario poner en peligro al sistema bancario y en especial al Banco de México. Quitarle los blindajes de recepción de divisas al banco central puede exponerlo a ser infiltrado por recursos ilegales que acaben por meter en problemas legales internacionales a esta institución que tiene la misión monopólica de mantener la estabilidad monetaria del país.

La 4T es intrusiva, impositiva y al mismo tiempo ignorante de muchos temas de alta especialidad, sobre todo en materia financiera.

Con una visión menos autoritaria, podrían encontrar una buena recepción y asesoría a algunas pocas buenas ideas que tienen.

Banxico podría enfrentar problemas internacionales

  • La tónica del gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido la imposición. Muchas decisiones son tajantes y sin contrapesos. No a las pruebas Covid, no al aguinaldo para burócratas, no a los medicamentos de los niños con cáncer.
  • Una de las depreciaciones del peso más notables durante la transición de poder a finales del 2018 se dio cuando el senador de Morena, Ricardo Monreal, propuso controlar las comisiones bancarias con criterios paternalistas y no de mercado.
  • Ahora, el mismo senador Monreal regresa con una nueva iniciativa para meter mano al sistema financiero con otro planteamiento que aparentaría una acción noble, pero implica un riesgo financiero serio.
  • Quitarle los blindajes de recepción de divisas al banco central puede exponerlo a ser infiltrado por recursos ilegales que acaben por meter en problemas legales internacionales a esta institución que tiene la misión monopólica de mantener la estabilidad monetaria del país.

ecampos@eleconomista.com.mx

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.

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