Hace unos días, varios medios británicos publicaron sobre el supuesto interés del gobierno de su país de integrarse al tratado comercial de América del Norte. No sé si la idea surgió por ese lado, pero por algún tiempo Jaime Serra asesoró a los ingleses en el proceso de salida de la Unión Europea y en sus alternativas. El Brexit, como se le conoce, es una de las peores decisiones económicas tomadas en la historia reciente. Hoy los británicos sufren las consecuencias de los supermercados con los estantes vacíos y las pescaderías que no pueden exportar salmón.

Hace unos años, cuando Trump se quería deshacer del TLC, tuve la oportunidad de preguntarle a Dani Rodrik, el economista más crítico de la globalización, sobre el asunto. Rodrik aseguraba que eso era un absurdo, que los costos de la integración de la América del Norte ya se habían pagado, con sangre, por cierto, ya que no se acompañó de políticas para compensar a los afectados en ambos lados de la frontera, pero que ya se contaba con una infraestructura y andamiaje institucional muy efectivo para generar comercio. Lo que se requería era que más sectores se integraran a ese proceso para ampliar sus alcances, lo que necesariamente requería de políticas públicas. Eso le pasó a Reino Unido, los sectores que fueron afectados en los 80’s y 90’s ya no se van a poder recuperar, mientras que los más dinámicos, integrados a Europa sufren las consecuencias de las decisiones de un envalentonado Primer Ministro, David Cameron, que cometió un enorme error de cálculo al llamar a un referéndum sobre el tema.

La integración de la Gran Bretaña con Estados Unidos y Canadá es perfectamente coherente con la narrativa de los que promovieron el Brexit, como el Primer Ministro Boris Johnson. Es la absurda idea de que la identidad británica no comulga con el continente, sino con los otros países anglos. Además, el grado de comercio de ese país con Estados Unidos y Canadá es relativamente alto y México puede ser visto como una plataforma para incrementarlo y reducir costos. Esto es, la posibilidad de que algo así se concrete no es tan remota como alternativa para compensar los costos del Brexit.

El tema es, qué repercusiones tendría eso en México. Pienso que la mayoría serían positivos pero relativamente menores, si no se construye un política industrial para aprovechar esa oportunidad. Seguramente podremos exportar más de nuestros productos estrella a nivel global, los licores, la cerveza, el aguacate, etc. Seguramente tendría efectos positivos en la industria automotriz y se generarían inversiones en los servicios financieros y turísticos. Seguramente el lugar en donde más transacciones se realizan entre británicos y mexicanos es Cancún.

En realidad, México es el país con más tratados internacionales en el mundo, casi todos irrelevantes, ya que sólo funcionan para generar flujos comerciales importantes, el de América del Norte y los de Centro América, en los que se aprovecha la ventaja comparativa de la cercanía y el transporte terrestre, lo que evidentemente no se tiene con las Islas Británicas. Para aprovechar la posible integración al T-MEC de ese país se requiere de estrategias que respondan a objetivos como la de la manera de atraer inversiones inglesas al país en las áreas de manufactura que requieren incrementar el contenido nacional para cumplir con el tratado, o que tipo de inversión en el sector financiero debemos atraer para que incrementar la competencia al consumidor, la oferta de crédito a las Pymes y fortalecer nuestro mercado bursátil. Sería también un camino para fortalecer la producción nacional de medicamentos y la investigación en el tema.

Los británicos han desarrollado una enorme fortaleza en las industrias creativas, de la que podemos aprender y participar, si nos lo proponemos. El punto es que, incluso en temas como los tratados comerciales y de inversión, incluso en los que funcionan como el T-MEC se requiere de políticas industriales para incrementar el contenido nacional, potenciar la inversión y orientarlos a las grandes misiones nacionales.

Twitter: @vidallerenas

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.

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