Han proliferado grupos armados: unos guerrilleros, EZLN, ERP, otros autodefensas, también guardias blancas y policía privada.

Los gobiernos tanto de Ernesto Zedillo como el actual, de Enrique Peña Nieto, se encontraron con personajes armados al iniciar su gestión: el subcomandante Marcos y José Manuel Mireles.

Las demandas del EZLN fueron: reivindicar los derechos indígenas, revertir las modificaciones al Artículo 27 constitucional y cancelar el TLC.

En 1994, 40% de los mexicanos demandaba mano dura ; otra proporción similar estaba en favor del EZLN, y 20% restante se decía indeciso.

En ese ambiente de división nacional, me correspondió ser el mediador y representante del gobierno del Presidente Zedillo ante Marcos.

Entonces, se logró una paz que a todos benefició.

Hoy, 20 años después, Mireles evoca motivos diferentes. No encabeza un movimiento reivindicador , sino una acción directa. No demanda al gobierno algo. Toma las armas por cansancio sobre una demanda de seguridad incumplida, frente a la extorsión generalizada.

Mireles expresa, como motivo para las autodefensas, la seguridad de los habitantes de Michoacán, amenazados por la violencia que han impuesto Los Caballeros Templarios, pero 75% de la población aprueba, según la encuestadora BGS Beltrán Juárez, que el Ejército retome las poblaciones ocupadas por autodefensas.

En ese contexto, el margen de maniobra del gobierno para someterlas o negociar con ellas y desarticularlas o legalizarlas es amplio. Como recomienda Naciones Unidas, permitirles incorporarse a la legalidad parece lo más adecuado.

Pero en ambos casos, la miseria es el común denominador que funciona como detonante social para los conflictos armados.

En Davos, Zedillo afirmó que necesitamos tres cosas: Estado de Derecho , Estado de Derecho y Estado de Derecho . Le faltó completar otras tres: Equidad social, equidad social y equidad social .

Un país de oportunidades permite un gobierno fuerte frente a la delincuencia, sin cuestionamientos a la aplicación de la ley.

Un país desigual confunde la reivindicación social con crimen o vandalismo. Y en ese coctel no puede establecer el orden sin ser criticado de autoritario.

La mejor inversión en seguridad es la equidad social.