A partir de este 1 de septiembre el presidente intensificará sus intenciones de cambio e irá tratando de consolidar lo avanzado sobre todo en sectores clave como el energético y la administración de justicia. En este proceso podemos distinguir dos retos impostergables:

1.- Justicia: Mejoramiento sustancial de la aplicación de la justicia y fortalecer el estado de derecho. En los tribunales de todas las materias desde la administrativa hasta la laboral, con excepciones, aún se aprecia en esas áreas ciertas acciones de freno a los cambios que el gobierno ha buscado implementar. Por otro lado, la sociedad mexicana está resintiendo los efectos psicosociales y económicos del largo confinamiento. En el área de salud no sólo habrá que continuar con el tema del Covid, existen una infinidad de tratamientos que han quedado pendientes. Al mismo tiempo, viene surgiendo un problema adicional vinculado al crecimiento de los trastornos en la salud mental como el estrés, ansiedad y depresión que el Estado deberá procurar atender. El regreso a clases será complejo; niños y jóvenes, han disminuido su capacidad de sociabilización y habilidades cognitivas, perdido estudios determinantes e incluso la continuidad y deserción.

2.- Economía: se afrontarán tensiones tanto en el área fiscal como monetaria. Por el lado fiscal, irán faltando recursos para solventar su gasto e inversión al mismo tiempo que habrá compromisos contingentes como desembolsos extraordinarios en salud, educación y eventualmente desastres naturales. En esta lógica el gobierno federal, propondrá un ajuste en la miscelánea fiscal del que se espera aumente la recaudación. El tema, sin embargo, estriba en que es el resto del país quien también necesita dinero, tiene que fluir la inversión para evitar que economía en su conjunto se deshidrate. El balance entre las necesidades financieras del estado, la necesidad de mayores inversiones, la urgente necesidad de retomar el crecimiento tendrá que calibrarse para evitar que presiones sociales se presenten. Por el lado, monetario, los desajustes inflacionarios continuarán lo que presionará las tasas de interés y al peso. Es previsible que, de seguir la recuperación dispar entre las economías del mundo, la inflación no vaya a ser un fenómeno temporal pues mientras EU y China avanzan en su recuperación, los proveedores de materias primas seguirán rezagándose lo que generará desajuste en la recuperación global.

La efervescencia política no ha cesado desde hace tres años, ésta se intensificará de manera importante lo que puede provocar que estos retos no se afronten de forma adecuada e incluso los cambios propuestos encuentren aún más obstáculos. Ha llegado el tiempo de que la política dé resultados concretos a través del diálogo y la concertación; la ciudadanos requieren estabilidad y certidumbre, elementos que se pueden logran aún en tiempos de cambio.

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaría de Hacienda, en Washington, DC y en la Presidencia de la República. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas.

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