Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

¿A cuántas afganas otorgará asilo el Gobierno de AMLO?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Afganistán ha recibido un golpe de Estado de parte de los talibanes.

En otras partes del mundo el pudor es inexistente cuando se lanzan promociones sobre el revisionismo histórico poniendo en alerta roja la relación diplomática con España; dilucidando si Cortés fue malo o muy malo, claro, 500 años atrás; y obsequiando a la ultraderecha de Vox el kit nacionalista suficiente para presionar, y en una de esas debilitar, al gobierno de Pedro Sánchez.

La pauta del revisionismo incluye la decapitación del monumento a Colón en Paseo de la Reforma en la ciudad de México y la mutación de la tristeza en la alegría del árbol donde Cortés exteriorizó su melancolía.

Estamos en espera de un giño diplomático de parte del Gobierno mexicano del presidente López Obrador para otorgar asilo a miles de afganos, principalmente a las mujeres que tratan de escapar de la humillación talibana.

La reconquista está tiñendo de color horror a Afganistán. Se trata del primer fracaso del presidente Biden en política exterior y de sus aliados que iniciaron el retiro de sus tropas desde el pasado mayo. ¿Cómo es posible que el ejército afgano, cuatro veces más grande que las milicias talibanas hayan podido tomar el control del país en menos de 50 días? El ejército fue capacitado y armado por las fuerzas estadounidenses.

Al menos una generación de afganos, los que nacieron después de 2001 están viviendo algo más que un golpe de Estado, se trata de un golpe cultural con el que los talibanes humillarán a las mujeres desde edad temprana.

Los talibanes no forman parte de un brazo religioso del islam, son promotores de una ideología política deleznable decorada con ornamento religioso.

Millones de mujeres serán obligadas a dejar sus trabajos para regresar a sus respectivas casas, colocarse la burka y rendirse ante los machos. El 25% de los escaños en el Parlamento son representados por mujeres. Los talibanes arrasarán con ellas y con el propio Parlamento.

Donald Trump estuvo a nada de invitar a la Casa Blanca a funcionarios del gobierno afgano y a representantes de los talibanes. Ocurrió en febrero de 2020, cuando la pandemia no se había asentado en el mundo. La firma del acuerdo estuvo vigente un mes, cuando de la inestabilidad política de Afganistán surgieron dos presidentes y la corrupción se disparó.

El golpe talibán se traduce en una dura venganza en contra de la coalición que ocupó el país en 2001 para combatir a Al Qaeda, pero también en contra de los políticos afganos que, al llegar al poder, se dedicaron a perseguirlos.

Todavía el pasado viernes el presidente Biden declaraba que el ejército afgano debería de recuperar el control del territorio. Palabras que revelan sorpresa por quien lo dice, sobre todo, por el preocupante nivel de desinformación que tiene a su alcance. 

Andrew Watkins es miembro de la ONG International Crisis Group. Ayer reveló a Le Monde que desde el mes de julio los talibanes se encontraban sorprendidos por la poca resistencia del Gobierno del presidente Asrhat Ghani.

No dejan de sorprender las palabras inocentes del primer ministro británico Boris Johnson el día de ayer al decir que no reconocerá el gobierno encabezado por talibanes. Ni un adolescente que se acercque al modelo de estudio de la ONU se atrevería a decir algo tan insignificante cuando sabemos que Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos transfieren grandes cantidades de dinero a los talibanes. Con ese dinero, por ejemplo, compraron la silla del gobernador de Ghazni, Dawood Laghani. Le pagaron, le dieron un salvoconducto y acto seguido los talibanes se hicieron del estado.

En 1809 Mountstuart Elphinstone, diplomático de la India británica, dijo que el éxito de las batallas en Afganistán casi nunca ocurre a través del ejército. Ocurre mediante lógicas tribales.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete