Lectura 5:00 min
Reinauguración del estadio Azteca: regreso a la desilusión
La reapertura del inmueble no sólo se manchó por el 0-0 entre la Selección Mexicana y Portugal, sino por bloqueos viales, manifestaciones, incomodidades de infraestructura y hasta un fallecido

El 28 de marzo de 2026 marcó la reapertura del estadio Azteca.
Regresó el estadio Azteca y regresaron los ecos de desilusión.
El principal motivo fue que la Selección Mexicana no pasó del 0-0 contra Portugal, agregando otra dosis de desconfianza para Javier Aguirre y sus futbolistas de cara a la Copa del Mundo 2026.
Te puede interesar
Pero no fue lo único. Fuera de cancha hubo bloqueos viales, manifestaciones, incomodidades de infraestructura y hasta un fallecido. Todo ocurrió ante la presencia del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien se dejó ver en la cancha durante el calentamiento previo.
El 28 de marzo de 2026 marcó la reapertura del estadio Azteca, pilar no sólo en la historia del futbol mexicano, sino a nivel mundial por encumbrar a leyendas como Pelé y Diego Armando Maradona.
Estuvo inactivo 671 días, ya que su último partido había sido la final del torneo Clausura 2024 de Liga MX entre Cruz Azul y América, el 26 de mayo de dicho año.
La Selección Mexicana, que será anfitriona de la Copa del Mundo por tercera vez, fue la asignada para reinaugurar el inmueble tras una remodelación tasada en 300 millones de dólares, según el comisionado de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), Mikel Arriola.
Tensión previa
Las primeras tensiones ocurrieron con el cierre de vialidades en el sur de la Ciudad de México, causando embotellamientos en arterias principales como Periférico y Calzada de Tlalpan.
A eso se sumaron manifestaciones de diversos grupos. Las razones de las protestas iban desde la gentrificación, falta de agua, búsqueda de personas desaparecidas y hasta por la paz en Palestina.
Te puede interesar
Si bien no impactaron a la logística de las selecciones ni al desarrollo del partido, generaron opiniones divididas en redes sociales y algunos enfrascamientos con autoridades. Evidenciaron que México tiene un contexto social mucho más allá del futbol.
El remate ocurrió ya en el estadio. El partido todavía no empezaba cuando la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC CDMX) oficializó el fallecimiento de un aficionado en estado de ebriedad que “intentó bajar del segundo al primer nivel brincando por la parte externa, lo que provocó que cayera hasta la planta baja”.
Por si fuera poco, varios asistentes expresaron inconformidades por la calidad de los nuevos asientos y la falta de red en celulares, que ya era típica en el recinto.
Relación sin sanar
Con el partido iniciado, las fricciones se trasladaron a la cancha. Habían pasado 858 días desde el último partido de la Selección Mexicana en el estadio Azteca (21 de noviembre de 23 contra Honduras) y quedó claro que la relación aún no ha sanado.
Javier Aguirre, director técnico del Tri, fue recibido con abucheos durante el anuncio de la alineación y, ya en el segundo tiempo, llegó a escucharse la consigna “¡Fuera Vasco!” en cierto sector, incentivados por la falta de gol del equipo nacional.
Los abucheos también fueron para Roberto ‘Piojo’ Alvarado cuando abandonó la cancha y para Germán Berterame y Érick Sánchez cuando ingresaron. De los pocos jugadores mexicanos que, por el contrario, despertaron ovaciones fueron Álvaro Fidalgo (titular) y Armando ‘Hormiga’ González (entrando de cambio).
La fiesta de la reinauguración fue efímera. Los fuegos artificiales, cantos del ‘Cielito lindo’ e incluso un premio por parte de la FMF hacia el exfutbolista Manuel Negrete se perdieron conforme avanzaba el reloj, ya que el 0-0 crecía el mal humor de los asistentes.
Te puede interesar
Añadieron los gritos de “¡Culero!” y “¡Puto!” al árbitro y portero rival, respectivamente, a pesar de que al principio del partido apareció Guillermo Ochoa en las pantallas diciendo: “No hagas ningún grito discriminatorio”.
También hubo una pelea protagonizada por Jesús Gallardo y Pedro Neto. No pasó a mayores, sólo sirvió para impulsar más consignas de los aficionados.
En la banca, Javier Aguirre y Rafael Márquez (auxiliar) agitaban los brazos desesperadamente para dar indicaciones, sobre todo en zona baja, cuando Raúl Rangel, Johan Vásquez y Obed Vargas tuvieron desaciertos en salida con balón dominado.
Aguirre ratificó su rol paternalista al pedir con gestos, principalmente hacia Vargas (de 20 años), que tuviera tranquilidad y diera vuelta a la página rápidamente. El seleccionador aplaudía en señal de confianza a sus futbolistas, aunque eso no era suficiente para el público.
Este fue el quinto 0-0 de México desde que Aguirre tomó la dirección técnica en 2024. Probablemente, fue el que más sabor amargo dejó por ser la reinauguración del estadio Azteca, esperando un triunfo que redondeara la fiesta. Por el contrario, fue un regreso a la desilusión de los aficionados.
El próximo partido de la Selección Mexicana en el estadio Azteca será el 11 de junio, contra Sudáfrica, en la apertura de la Copa del Mundo 2026. Queda poco tiempo para ver si la Selección Mexicana puede reconectar con su afición y tener un ambiente diferente.




