Un gran amigo y coach, Juan Carlos Girón, me dijo una vez que solíamos preocuparnos demasiado. Compartió una estadística que indicaba que 80% de las cosas que nos preocupan no sucede y de 20% que sucedían, la mitad se resolvía de manera favorable. Ante la preocupación de los inversionistas que está generando la posibilidad de que Elizabeth Warren pueda ganar la nominación presidencial demócrata 2020, vale la pena señalar que estos mismos inversionistas también desconfiaron inicialmente de Barack Obama en el 2008, debido a temores similares sobre las perspectivas de regulaciones más estrictas en los sectores de atención médica y financiero. Pero la Presidencia de Obama terminó siendo mucho más amigable con las empresas de lo que muchos esperaban. Lo mismo sucedió con un gran sector de participantes cuando Trump ganó, y durante su mandato, las bolsas en EU sólo han roto consistentemente récord al alza. Seamos prudentes y en función de la evolución de eventos posiblemente convenga sólo disminuir temporalmente exposiciones en sectores de potencial afectación (regulación): tecnología, financiero, salud y energía.

¿Qué significaría una Presidencia de Elizabeth Warren para la economía de los mercados?

La preocupación para los inversionistas que está generando la posibilidad de que Elizabeth Warren pueda ganar la nominación presidencial demócrata 2020, y tal vez incluso derrotar a Donald Trump, crecerá en la medida en que avancen los meses. Pero ¿sería una presidenta Warren realmente mala para las grandes empresas y el mercado de valores? El CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, dijo a los empleados este verano que una Casa Blanca de Warren no sería buena para la compañía de redes sociales, debido a sus llamados a romper Facebook y otras grandes compañías tecnológicas. “Los inversores piensan claramente que Biden es mejor para el mercado de valores que Warren”, coinciden estrategas. Warren tiene una plataforma populista y ha hablado de hacer más para regular las industrias financieras, tecnológicas, de atención médica y de energía. También ha propuesto un impuesto al patrimonio de 2% anual para los hogares con un patrimonio neto superior a 50 millones de pesos y de 3% para los hogares con un patrimonio neto superior a 1,000 millones de pesos. Por lo tanto, es comprensible la preocupación. Pero, aun así, algunos expertos piensan que las preocupaciones sobre Warren son exageradas. Por un lado, pocos creen que el Senado cambiará al control demócrata en el 2020, incluso si el presidente Trump pierde su intento de reelección. Ello significa que habrá límites en cuanto a lo que una presidenta Warren podría hacer con las órdenes ejecutivas si el Congreso se separa. Por otra parte, una victoria de Warren podría impulsar algunas partes del mercado y la economía, por ejemplo, la energía limpia y la infraestructura.

Señales encontradas

Aunque Mark Zuckerberg no sea fanático de la senadora de Massachusetts, otros líderes de la industria tecnológica apoyan la candidatura de Warren. Ejecutivos de Google Alphabet, Amazon, Apple y Microsoft figuran en el sitio OpenSecrets.org del Center for Responsive Politics como algunos de los mayores donantes de la campaña de Warren. El propietario de CNN, AT&T, Disney e IBM también se encontraban entre los 20 principales contribuyentes. Varios de ellos han dicho que si bien con Warren aumentarían los riesgos regulatorios para muchas industrias, la candidata “tiene planes para todo”. Warren también ha hablado duro sobre China. Eso podría ser bueno para los mercados, a pesar de las preocupaciones actuales sobre la guerra comercial. Por ello, algunos especulan que China buscará alargar las conversaciones comerciales y esperar que ya no tenga que lidiar con Trump en el 2021 si Warren continúa ganando terreno en las encuestas. El candidato demócrata se conocerá hacia finales de marzo del 2020.

Perdedores y ganadores

Cuatro sectores preocupan a estrategas bursátiles: medicina, energía, finanzas y tecnología. Warren históricamente ha criticado a estas industrias por lo que ella ve como un estrangulamiento en el cuidado de la salud, el impacto en el medio ambiente o las prácticas de préstamos poco rentables. “La atención médica, la tecnología, las finanzas y la energía están más expuestas a la presión reguladora bajo su Presidencia”, coinciden distintos estrategas.

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