En la gran mayoría de las conversaciones que sostuve sobre la perspectiva de la economía y los mercados en la temporada de fin de año, predominó el optimismo. La mayoría de los reportes emitidos por corredurías acerca de su visión para el año entrante también fue positiva.

Sin embargo, el inicio del año ha sido adverso. Las bolsas a nivel global empezaron el 2014 con pérdidas. Las tasas de interés muestran mucha volatilidad y una leve tendencia a subir. Los precios de muchos bienes básicos continúan con una tendencia de baja.

¿Qué pasó? ¿Es infundado el optimismo? Creemos que no. Por el contrario, la poca información que se conoce aún sobre el cierre del año y el inicio de éste habla de una recuperación en la economía, sobretodo en la de Estados Unidos, aparentemente mejor a la anticipada. Hay la percepción de que los datos de crecimiento están describiendo una economía que podría crecer incluso por encima del 3.0% este año.

No obstante, los inversionistas construyen sus razonamientos bajo una lógica relativa. Al voltear a ver esta percepción positiva, junto con un sentimiento de entusiasmo hay mucho temor; en especial de que esta tendencia justifique un alza mayor en las tasas. No importa que la Reserva Federal (Fed) haya sido muy enfática en indicar que no desea niveles de tasa mayores; si los datos van en el camino correcto, los mercados se adelantarán a lo que las autoridades decidan.

La elevación de los réditos a cierta velocidad es un peligro en muchos sentidos. Por una parte, podría mermar la misma recuperación al detener el impulso en sectores como el inmobiliario y hacer reducir el impulso de la economía; no en balde la Fed muestra mucha preocupación al respecto. Asimismo, complica las cosas en los mercados de deuda global; en especial, en muchos mercados emergentes que ahora crecen menos y tienen más necesidad de financiamiento.

En México padecemos de este mismo efecto. El temor con relación a un alza de tasas en el exterior y una mayor presión en mercados emergentes afectan al peso y al nivel de las tasas; por eso vemos cierta presión en el inicio del año.

La historia de optimismo era más acentuada en México. A final de cuentas se aprobaron reformas y hay un gobierno que gastará más; además del vigor aparente de la economía americana. No obstante, los inversionistas necesitan evidencia.

Los inversionistas que ven en México una buena apuesta necesitan corroborar que el impacto de los ajustes fiscales será efectivamente marginal sobre la trayectoria de recuperación; asimismo, necesitan ver que ésta toma forma y que los buenos datos del cierre de año en los Estados Unidos, sobretodo en el sector de manufacturas, se observen también en nuestro sector industrial. Por último, necesitan palpar que las reformas dan por resultado una reactivación de licitaciones, banderazos y autorizaciones de un gasto público, que en el número es mayor.

Por lo tanto, el entorno en el exterior no es amigable y hay un periodo en el que habrá que esperar a ver que se concrete la expectativa favorable. Sólo hasta entonces podríamos ver una recuperación y un despunte de los mercados mexicanos con respecto a otros.

Creemos que en un horizonte más amplio la expectativa sigue siendo la misma: habrá una recuperación moderada en los países desarrollados y una reacción muy prudente de las autoridades con relación a su postura de estímulos. En este ambiente, si México establece una mejor dinámica en su economía, los mercados deberán tener desempeños favorables.

Rodolfo Campuzano Meza es Director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected]

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