Wall Street cayó con fuerza este miércoles en un clima de incertidumbre sobre la economía mundial y en medio de señales de una recesión.

El Dow Jones cedió 3.05% a 25,479.42 puntos y el Nasdaq bajó un 3.02% a 7,773.94 puntos. En tanto, el S&P 500 registró una caída de 2.93%, para ubicarse en 2,840.6 unidades.

La mayor baja del S&P 500 fueron las acciones de Macy's Inc, que se desplomaron un 13.2% después de que el operador de tiendas por departamento recortó sus pronósticos de ganancias para todo el año.

Los 11 sectores principales del S&P 500 cerraron en terreno negativo. El de energía, financiero, materiales y consumo discrecional cayeron al menos un 3 por ciento.

El sector bancario, sensible a los movimientos de las tasas de interés, se hundió un 4.3 por ciento.

Las pérdidas en Wall Street se profundizaron este miércoles 14 de agosto por los débiles datos económicos de China y Alemania; y la caída del rendimiento de un bono clave del Tesoro de Estados Unidos, que exacerbaron los temores de una recesión global.

 

 

Las estadísticas de China, donde el crecimiento de la producción industrial cayó en julio a mínimos de 17 años, y de Alemania, donde la actividad económica se contrajo en el segundo trimestre, provocó una ola de preocupaciones entre los actores del mercado.

"Los datos económicos de China y Alemania están socavando el sentimiento de los inversores", dijo Lilan Currens de la consultora financiera Schaeffer.

Esto contrasta con el alivio mostrado el martes por el mercado luego de gestos del gobierno de Donald Trump que mostraron una relajación, al menos temporal, de las tensiones comerciales entre Washington y Pekín.

Otro elemento incidió en las pérdidas del mercado: este miércoles 14 de agosto, por primera vez desde 2007, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años se ubicó temporalmente por debajo del rendimiento del bono a dos años, algo visto como presagio de una recesión.

Este fenómeno, conocido como la "inversión de la curva de rendimiento", refleja la diferencia de rendimiento otorgada por el gobierno de Estados Unidos a los inversionistas que apuestan por su deuda a corto o largo plazo. Particularmente temido por los mercados, es el principal indicador de una recesión.

La última recesión en 2009, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria causada por la proliferación de préstamos de alto riesgo, fue precedida por una inversión de la curva de rendimiento. La de 2001, después de la explosión de la burbuja de internet, también.

Además, la tasa de interés de la deuda a 30 años ha caído a su mínimo histórico.

Según Tony Dwyer, estratega de Canaccord Genuity, la combinación de indicadores y la caída de las tasas a largo plazo "aumenta el miedo a una recesión inminente".

Pero esto también podría provocar que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos baje las tasas de interés con más fuerza en los próximos meses y, por lo tanto, "desencadene un repunte de la actividad económica para fin de año", matizó.

Con información de Reuters.