Pocas veces parecen tan poco asociados el futuro y el presente, al menos en la cabeza de muchos inversionistas. En general, los mercados se han vuelto apáticos y no reflejan los augurios favorables que siguen poniéndose sobre la mesa tanto por parte de analistas como de las mismas autoridades

Hace un par de días, la nueva Presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos hizo declaraciones amigables hacia los mercados en su comparecencia ante el Congreso de su país. Por una parte, reconoció que existe una recuperación en varios indicadores de la economía estadounidense que le hacen prever al Comité de Mercados Abiertos que se continuará de manera moderada la reducción en los montos de compras de bonos.

Por otro lado, fue suficientemente clara en decir que se está lejos de que haya un cambio sustancial en la política monetaria expansiva. Ambas noticias son una confirmación de un contexto aún favorable para las inversiones especulativas, en especial en Bolsa.

Al día de ayer, el Banco de Inglaterra aumentó el pronóstico de crecimiento para el Reino Unido de 2.8 a 3.4% para el año y predijo que la tasa de desempleo descenderá hacia la barrera condicional de 7.0% antes de lo previsto. Aun así, confirmaron la postura de relajación y decidieron flexibilizar dicha barrera en la tasa de desempleo al combinarla con otras variables. De nuevo, la confirmación de un entorno de crecimiento y de condiciones monetarias laxas.

El Banco de Japón ha reiterado también en días recientes la firmeza de su postura de relajación. Se mantiene sin cambios en el objetivo de una inflación de 2.0% y en una política de ampliación de su balance.

En México vimos algo parecido. En su Informe Trimestral de Inflación publicado el día de ayer, el Banco de México confirmó un estimado de crecimiento para la economía del país de entre 3.0 y 4.0% con base en las mejores circunstancias con respecto a las del año pasado. Asimismo, y de manera algo sorprendente, estableció que espera que la inflación se ubique por debajo de 4.0% al final del año, a contrapelo de la mayoría de las estimaciones de los economistas privados.

De igual manera, Banxico reconoció que no ve que las condiciones de holgura y la brecha del producto se reduzcan como para hacer necesarios cambios en los niveles de las tasas de interés.

Este mensaje coincidente en el mundo desarrollado y en México no se está reflejando en los precios de los activos financieros. Los volúmenes de operación en la Bolsa de Estados Unidos y Europa se han reducido. En México, la Bolsa opera sobre niveles bajos y también con falta de participantes.

Simplemente el entusiasmo no se transmite del mundo de las ideas a las posiciones de los inversionistas. ¿Por qué? Posiblemente por falta de evidencia.

Nadie se convence de un crecimiento más robusto. Las encuestas de percepción vacilan. El mal clima, en Estados Unidos principalmente, vuelve poco elocuentes a los números y hace borrosas las tendencias.

Por otro lado, los problemas en el segmento de mercados emergentes despiertan preocupación. Nadie quiere salir confiado a comprar si puede haber algún país que provoque algún corto circuito serio en los mercados financieros.

Desde nuestra óptica, la información comprobará que la cautela de los inversionistas tal vez está siendo excesiva. Es muy probable que los datos para febrero y marzo sean más consistentes. Lo que no sabemos aún es si serán suficientes para convencerlos. Es posible que en este trimestre no observemos rendimientos buenos, el impasse puede prolongarse, pero, por ser precisamente lo que es, un intervalo de espera, no puede ser permanente. Paciencia.

*Rodolfo Campuzano Meza es Director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo:

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