¿Se puede predecir lo inesperado en economía? ¿Somos capaces de anticipar los fenómenos globales? Lamentablemente, el futuro no está escrito. No obstante, nadie predijo a lo largo de la historia Cisnes Negros como la crisis financiera global, los choques del precio del petróleo, el surgimiento de internet o los atentados de las Torres Gemelas, que cambiaron radicalmente la tendencia económica global.

Con el desafío de descubrir el peor escenario en los mercados, el banco de inversión danés Saxo Bank pronosticó a finales de año que una agresiva subida de tipos de la Reserva Federal hundiría los bonos corporativos globales en 2016.

Pero tal y como se desprende del renovado discurso dovish de la Fed, si quiere estabilizar los mercados internacionales, los analistas esperan que siga la cautela y decida mantener sus tipos de interés sin cambios en la reunión de política monetaria que se celebrará entre mañana y el miércoles.

No esperamos ningún cambio hasta finales de año. Miraremos con lupa el discurso. Si se muestra preocupación por un dólar fuerte que está afectando a las exportaciones de EU, la divisa caerá y las materias primas repuntarán y, si hay calma, el dólar se disparará , indicó Camilo Silva, cofundador de Valora Inversiones.

Tras casi una década, el pasado diciembre la Fed mantuvo una postura agresiva y decidió elevar los tipos en un cuarto de punto a entre 0.25% y 0.50% en señal de confianza de la recuperación de la crisis financiera global.

Ante esa postura combativa, el Cisne Negro de Steen Jakobsen, economista jefe de Saxo Bank, consistía en que a finales de 2016 Janet Yellen, la presidenta del organismo, asumiría una actitud de halcón monetario e iniciaría una serie de agresivas subidas de tipos, lo que provocaría una enorme ola de ventas en los principales mercados de bonos cuando las rentabilidades comenzaran a subir.

Esta hipotética situación provocaría la desaparición de los balances de bancos y brokers asignados a crear mercado y surgiría el caos y el pánico vendedor.

Pero las fuertes turbulencias en los mercados financieros a inicio de año cambiaron por completo el panorama monetario internacional.

En medio de una pronunciada incertidumbre marcada por la debilidad de la demanda, la caída del precio del crudo, la desaceleración de la economía china y los descensos en las plazas bursátiles, Yellen suavizó su discurso y reveló su plumaje de paloma monetaria.

Incluso, en la reunión de marzo, decidió mantener los tipos de interés sin cambios y fue precavida al pronosticar solo dos alzas de un cuarto de punto porcentual a lo largo de este año, comparadas con las cuatro que anticipó en diciembre.

En la actualidad, los avances en los indicadores de la economía de EU, especialmente, el mercado laboral y el crecimiento moderado muestran síntomas de recuperación económica.

No obstante, algunos datos como la inflación siguen siendo una asignatura pendiente. En marzo, la tasa de inflación anual se situó en 0,9%, muy lejos de la meta de 2%.

A futuro, los analistas confían en que el progresivo fortalecimiento y solidez del gigante estadounidense levantará al resto de economías globales.

El liderazgo de EU permitirá estabilizar los mercados de China, la India, la zona euro o Latinoamérica , dijo Silva.

Según Felipe Pinzón, jefe de investigaciones económicas de Profesionales de Bolsa, 2017 será el año de la recuperación financiera. La oferta y la demanda llegarán a un punto de equilibrio, el dólar se estabilizará y China intervendrá el yuán .

Pero como la teoría del Cisne Negro es inesperada y los mercados viven de expectaciones, todo puede ocurrir.

Regreso a los niveles de recesión de 1986

Según el estudio Volver al futuro: el crecimiento de 2016 reflejará el desacoplamiento regional de 1986 del Bbva Research, este año se estrenará una nueva versión de los ciclos de las materias primas de 1986 que llevaron a la economía de EU a la recesión de los estados productores de materias primas, mientras que fuera de ellos se produjo un crecimiento sólido. Así, el riesgo de recesión en 2016 según la valoración estado por estado es de 23% en EU, es de 12.3% excluyendo las áreas que no producen petróleo y de 86.4% para las áreas productoras de petróleo.

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