Dada las escasas fuente de financiamiento con las que los intermediarios financieros no bancarios cuentan, la Asociación Mexicana de Entidades Financiera Especializadas (AMFE) coordina esfuerzos para que sus asociadas tomen las oportunidades, bajo mejores condiciones de financiamiento que ofrece la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

De las 34 empresas agrupadas en la AMFE, que operan en los sectores agroindustrial, hipotecario, servicios financieros, 80% tiene el potencial para ser un emisor de deuda bursátil, pues únicamente las compañías de la industria automotriz se fondean actualmente en la BMV, que en conjunto han recabado 41,605 millones de pesos.

Enrique Bojórquez, presidente de la AMFE, explicó en entrevista que las empresas están en constante búsqueda de fondeo a bajo costo y accesible, por lo que la deuda bursátil es una fuente que puede llegar a ser hasta 5% más barata que la bancaria tradicional, según el tamaño de la emisión.

El panorama no es positivo para el mundo por el nerviosismo, la proximidad de las alzas en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de EU (Fed), son señales que generan desconfianza , explicó.

No podemos aislarnos de estos fenómenos porque el mundo está más globalizado y nos está afectando, pero a mayor incremento de tasas necesitamos buscar fuentes de fondeo lo más económico posible y la BMV tendrá que seguir siendo un medio importante.

Sería bueno que en dos o tres años, por lo menos la mitad de las asociadas estuviera obteniendo financiamiento a través de la BMV , confió.

Consideró que el próximo año las empresas de la AMFE que antes no se habían fondeado en la BMV realicen las primeras emisiones de deuda, por montos estimados de 500 millones de pesos, en promedio.

Estrecha colaboración

Recientemente, la AMFE anunció que reiniciaron una estrecha colaboración con la BMV porque el centro bursátil busca acercar a empresas medianas.

Para las sociedades financieras de objeto múltiple (Sofomes) obtener fondeo del mercado bursátil podría ser fácil, pues cuentan con un grado de calificación crediticia, medidas de prevención de lavado de dinero, cierto nivel de regulación,experiencia y además están supervisadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

El presidente de la AMFE recordó que el esfuerzo para que estos intermediarios emitan deuda en la BMVno es nuevo.

Hace dos años, Nacional Financiera (Nafin) lanzó el Programa Mercado Institucional de Deuda Alternativa Societaria (MIDAS), con el cual se les daría flexibilidad a las empresas para que en hasta tres años se convirtieran en emisoras recurrentes de deuda bursátil.

Bojórquez confió en que este nuevo acercamiento con la BMV sea exitoso porque ante la integración de una segunda Bolsa de valores en México se abrirán otras opciones de financiamiento.

A junio de 2016, la cartera crediticia total reportada por miembros de la AMFE fue de 169,455 millones de pesos y un capital contable de 36,739 millones de pesos.

¿MIDAS, con poco interés?

Hace alrededor de cinco años, Nacional Financiera lanzó el Programa Mercado Institucional de Deuda Alternativa Societaria (MIDAS).

El propósito era que empresas medianas entrarán al programa para que en un periodo de hasta tres años lograran institucionalizarse y emitir deuda en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

En una primera fase, Nafin buscaría atraer alrededor 30 empresas de los sectores industriales, comercio y servicios, con necesidades de financiamiento a un plazo de cinco años.

Esta meta se ha quedado corta, pues de acuerdo con el reporte de la institución, en el 2014 se autorizó el financiamiento a tres empresas y una compañía recibió un préstamo por 80 millones de dólares.

En el 2015, la institución reportó que una empresa recibió el crédito MIDAS y que dos empresas, una de la industria automotriz y otra de comercio, empezaron con su plan de institucionalización y gobierno corporativo para poder emitir deuda en la Bolsa.

El incentivo para las compañías era una tasa de interés preferencial al primero y segundo año, si mejoraban su calificación de riesgo y cumplieran con su trabajo de institucionalización y gobierno corporativo.

En caso de incumplimiento, se restituirá la tasa preferencial y se impondría una sobretasa.

Nafin sería quien otorgaría el financiamiento con condiciones preferenciales y, al cabo de hasta tres años o cuando las empresas estuvieran listas para emitir la deuda en la BMV, los recursos levantados serían para liquidar el préstamo a la institución.

Las empresas elegibles deberían reportar ventas superiores a 300 millones de pesos anuales con por lo menos tres años de operación, a cambio podrían obtener recursos por 300 millones de pesos y hasta 2,000 millones o su equivalente a dólares, a un plazo de tres a cinco años.

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