Las acciones de Bank of America (BAC) subían más de un 2.5% el pasado 15 de enero tras el reporte de ganancias de la empresa que estuvo por encima de los estimados de los analistas de Wall Street. Si bien el banco enfrenta desafíos y riesgos considerables, la valuación es todavía atractiva desde una perspectiva de largo plazo.

Bank of America (BofA) fue una de las compañías más golpeadas durante la crisis de las hipotecas subprime entre 2008 y 2009. A lo largo de los últimos años, se ha embarcado en un lento y complejo proceso de saneamiento, y las mejoras parecen estar a la vista. Por otro lado, los riesgos legales y regulatorios son un problema de largo alcance para la firma.

Bank of America no solo debió enfrentar cuantiosas pérdidas en su portafolio de activos ligados al sector de bienes raíces durante la crisis financiera, también realizó adquisiciones de alto perfil, como la compra del banco de inversión Merril Lynch y el prestamista de hipotecas suprime Countrywide. Estas transacciones generaron fuertes pérdidas adicionales y complicaciones legales de todo tipo para el banco en los años siguientes.

Los gastos legales en el último trimestre fueron de 2,300 millones de dólares, y Bank of America deberá incrementar sus niveles de capitalización en los próximos años para cumplir con las nuevas regulaciones que surgieron posteriormente a la crisis.

Además, no puede descartarse que la compañía deba vender algunas de sus subsidiarias o separar su negocio en diferentes unidades en caso de que los organismos regulatorios consideren que la actual estructura de la empresa es demasiado compleja y poco transparente.

En el mismo sentido, el negocio muestra una exposición considerable a variables económicas como los niveles de tasas de interés y la actividad en el sector hipotecario. Variables estas que siempre pueden ser volátiles y difíciles de predecir.

Por otro lado, la compañía ha implementado mejoras considerables a lo largo de los últimos años. El banco redujo notablemente su explosión en activos de riesgo y además implementó grandes recortes de gastos a lo largo del tiempo: Bank of America debió despedir a más de 40,000 empleados desde el año 2010.

Las ganancias netas de Bank of America fueron de 3,400 millones de dólares en el último trimestre, lo que equivale a 29 centavos de dólar por acción. El dato estuvo por encima del estimado de ganancia de los analistas que siguen a la empresa, quienes pronosticaban en promedio una ganancia de 27 centavos de dólares por acción. En el mismo trimestre del año anterior, Bank of America había reportado una ganancia sensiblemente menor, de 3 centavos por acción.

El ingreso neto por intereses fue de 11,000 millones de dólares, un crecimiento de 4% frente al cuarto trimestre de 2012. El banco redujo su deuda de largo plazo, lo cual implica un costo de financiamiento más bajo, además, incrementó su cartera de préstamos comerciales con mayores tasas de retornos. El margen neto por intereses aumentó en 21 puntos básicos hasta 2.56 por ciento.

Los ingresos excluyendo intereses aumentaron en un 28%, alcanzando los 10,700 millones de dólares versus 8,300 millones de dólares en el año anterior. Los mayores ingresos por actividades de brokerage y banca de inversión fueron las principales causas de este crecimiento.

Bank of America redujo los gastos excluyendo intereses en 6% interanual, llegando a 17,300 millones de dólares en el trimestre. Menores gastos operativos y una reducción de los costos en personal contribuyeron a la caída de gastos, aunque los costos legales aumentaron en comparación con el año anterior.

La calidad crediticia de los activos del banco mostró una consistente mejora en el trimestre. Las previsiones para créditos incobrables cayeron en un 85% frente al cuarto trimestre del 2012 hasta la zona de 336 millones de dólares.

Considerando los datos en conjunto, si bien el aumento de los costos legales es un factor de riesgo a tener en cuenta, el crecimiento de los ingresos de la empresa y la mejora en los niveles de riesgo crediticio de sus activos son señales alentadoras en cuento a la tendencia hacia la recuperación de la compañía en el mediano plazo.

Las acciones de Bank of America marcaron nuevos máximos del año en la zona de 17.4 dólares por acción luego del gap alcista posterior al reporte de resultados. Esta es una clara confirmación sobre la vigencia de la tendencia alcista a mediano plazo, aunque los precios presentan niveles de sobre compra a corto plazo.

En lo inmediato, resulta de interés monitorear los niveles de precios anteriores al gap, en zonas cercanas a 16.8 dólares por acción, en la búsqueda de posibles soportes de corto plazo. Por debajo de ese nivel, la zona de 16 dólares por unidad, que funcionó como soporte hacia finales de Noviembre podría actuar como soporte adicional.

A mediano plazo, pueden identificarse otros posibles soportes en el área de 15 dólares por acción primero y 13.8 por acción después.

Actualmente, Bank of America cotiza a un ratio de precio/valor libros de 0.83, una valuación que permite un considerable margen de revalorización si la compañía logra sostener en el tiempo las mejoras operativas y financieras.

Tenemos un valor estimado de 20 dólares por unidad frente a un precio actual de 17 dólares y recomendamos la colocación de stop loss en caso de caídas por debajo de 16 dólares por acción.

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