Si quiere determinar en qué nivel se puede ubicar el tipo de cambio peso – dólar en el transcurso y hacia el final del año solo debe establecer cuál es su expectativa con relación al crecimiento y a la estabilidad de los mercados globales.

Este artículo busca reiterar la misma idea que hemos repetido en varias ocasiones anteriores: el tipo de cambio es la variable de ajuste de nuestra abierta economía y lo determinan la expectativa de crecimiento y el ambiente de estabilidad en los mercados. Los eventos políticos o el clima de inseguridad no han sido los factores que, en muchos años hacia atrás, han influido sobre la cotización.

El año pasado, a pesar de la aprobación de varias reformas importantes, el tipo de cambio permaneció en el mismo nivel. Esto se debió a los episodios de presión derivados de la decepción del crecimiento y de los momentos también de fuerte agitación, principalmente en los mercados emergentes.

El crecimiento fue tan anémico en algún momento del año pasado, que las condiciones de holgura se ampliaron y el Banco de México pudo decidir reducir la tasa de interés de referencia en un punto porcentual, sin importar afectar el nivel de tipo de cambio. En un ambiente de escaso crecimiento, un tipo de cambio más elevado colabora con nuestro sector exportador.

En el inicio del 2014, el perfil de atracción de México vuelve a ser interesante. Además de la aprobación de las reformas, hay una tendencia de recuperación relevante en el sector industrial de Estados Unidos y también hay la expectativa de un gasto público más dinámico muy contrastante con la falta de dinámica que hubo el año pasado en este rubro.

Si usted anticipa que en México habrá un mejor escenario de crecimiento por estas razones, argumento que nosotros en Invex compartimos; entonces debiéramos pensar en un peso fuerte a la larga. ¿Qué tan fuerte? Depende de cómo se dé esta reanimación de la economía y también de que los episodios de presión sean menos intensos.

Por el lado de la economía somos optimistas. Diferentes organismos internacionales han efectuado revisiones positivas en sus estimados de crecimiento tanto para la economía global como para la de Estados Unidos. Hay algunos pronósticos que anticipan un crecimiento incluso superior a 3.0% en Norteamérica. Asimismo, en México parece haber un consenso con relación a un crecimiento bastante superior al año pasado.

Si esto se diera, en un ambiente de poca volatilidad en los mercados, debiéramos, así como lo hicimos el año pasado, anticipar una revaluación importante del peso.

Sin embargo, el segundo factor no juega a favor. El peso es una moneda de referencia si se trata del segmento de mercados emergentes; y en este, hay problemas. Muchos países, están batallando para controlar una dinámica de devaluación -inflación que se detonó por la reducción de los precios de bienes básicos, de los cuales son fuertes exportadores, y por la amenaza de la elevación de las tasas de interés a nivel global.

No podemos decir que el 2014 va a ser un año tranquilo para los mercados emergentes. Además de la escasez de crecimiento y de autoridades buscando controlar el repunte de inflación, los mercados en muchos de esos países resentirán la ausencia de flujos. La cautela con relación a los aumentos de las tasas de interés (derivadas de un mejor crecimiento) en el mundo desarrollado tampoco serán favorables.

En síntesis, una buena expectativa de crecimiento pero mercados volátiles difícilmente moverán mucho al tipo de cambio, aunque estructuralmente la propensión seguirá siendo hacia un peso fuerte. Si no comparte la expectativa de crecimiento favorable, debe considerar que el tipo de cambio navegará en niveles superiores.

*Rodolfo Campuzano Meza es Director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: perspectivas@invex.com. ?Twitter: @invexbanco.