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Niño Guerrero, el capo del Tren de Aragua que creó un imperio desde prisión
Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, murió a los 42 años en el sur de Venezuela, informaron el presidente Donald Trump y autoridades venezolanas.

Foto: Especial
El líder de la organización criminal Tren de Aragua, Niño Guerrero, prófugo de la justicia y abatido en una operación estadounidense en Venezuela anunciada el viernes, tejió su poder en una cárcel venezolana, desde donde expandió su influencia a varios países.
Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, murió a los 42 años en Venezuela, informaron el presidente Donald Trump y autoridades venezolanas.
Nacido en la ciudad de Maracay, a unos 100 kilómetros de Caracas, era apenas un adolescente sin terminar el bachillerato cuando inició sus actividades delictivas. Para 2010 ya había cometido robos, asesinatos y secuestros.
Cayó en la cárcel de Tocorón, en el estado Aragua, de donde viene el nombre de la organización. Se fugó, pero dos años después fue recapturado.
A partir de entonces, empezó a construir el Tren de Aragua, que se convertiría en uno de los grupos criminales más poderosos de América Latina. En 2025, el gobierno de Trump la declaró "organización terrorista".
Era "un tipo de gran inteligencia criminal", explicó a la AFP Luis Izquiel, abogado y profesor de criminología de la Universidad Central de Venezuela.
El académico atribuyó el liderazgo de Guerrero "no tanto por su ferocidad, ni por su inhumanidad en el accionar delictivo, sino porque era un individuo con un cerebro criminal que logró expandir los tentáculos del Tren de Aragua y fortalecerlos".
Ronna Rísquez, autora del libro "El Tren Aragua: la banda que revolucionó el crimen organizado en América Latina", dijo a la AFP que Guerrero tenía una gran devoción por la iglesia evangélica.
Esta religiosidad le ganó simpatía con algunos grupos, incluso fuera de prisión. Dentro de Tocorón era percibido como un salvador.
Piscina, zoológico y discoteca
En la prisión de Tocorón, donde construyó una base de operaciones llena de lujos, Niño Guerrero se convirtió en un "pran", acrónimo de "peso rematado, asesino nato" que usan los delincuentes para describir al líder de una pandilla, señaló Izquiel.
Vivía en una casa de dos pisos dentro del penal donde recibía todo tipo de visitantes. Tenía piscina, campo de béisbol, discoteca, restaurantes y hasta un zoológico, documentó Rísquez en su investigación.
Guerrero imponía su ley dentro y fuera de la cárcel, manejaba armas y dinero y se le atribuyen crímenes atroces en varios países, como Colombia, Chile, Ecuador, Perú y Bolivia.
Según Ríquez el Tren de Aragua desarrolló una capacidad estratégica para operar. "Tenían cerebro para inversiones y para su portafolio criminal bien particular".
Se fugó de Tocorón en 2023, cuando el gobierno venezolano realizó varios operativos para terminar con los "pranes", especialmente en esa cárcel.
En 2025 fue inculpado por un tribunal de Nueva York junto con otros 69 presuntos miembros del Tren de Aragua por haber ordenado, dirigido y facilitado actos de terrorismo y violencia en Estados Unidos.
Washington ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares por información que llevara a su captura.



