Jerusalén. Unos acusan a Argentina de ceder al terrorismo, otros pronostican un “tsunami internacional” de boicots. Israel reaccionó indignada a la decisión de Argentina de suspender un partido de futbol en Jerusalén, en medio de temores de que esa actitud pueda ser imitada por otros.

Israel esperaba ansioso el partido, para el que se habían vendido todos los boletos, previsto para el sábado en la noche en el estadio Teddy Kollek de Jerusalén la presencia de algunos de los mejores jugadores del mundo.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, llamó al presidente de Argentina, Mauricio Macri, para que interviniese, aunque sin éxito.

“Es desafortunado que los caballeros del futbol de Argentina no resistieran la presión de los incitadores al odio contra Israel, aquellos cuyo único objetivo es dañar nuestro derecho básico a la autodefensa y provocar la destrucción de Israel”, dijo el ministro israelí de Defensa, Avigdor Lieberman. “No nos rendiremos ante un grupo de partidarios de terroristas antisemitas”.

La Asociación del Futbol Argentino decidió suspender el encuentro tras una intensa campaña palestina, que incluyó imágenes de la camiseta de Argentina manchada con pintura roja que simulaba sangre y amenazas de quemar carteles con la imagen de Lionel Messi.

“Lo vivido en las últimas 72 horas, las acciones, las amenazas que han ocurrido nos han llevado a tomar la decisión de no viajar (...) mi responsabilidad es bregar por la salud, la integridad física y seguridad de toda la delegación”, declaró el presidente de la Asociación del Futbol Argentino, Claudio Tapia, ante los periodistas en Barcelona, donde la Selección se entrena de cara a su debut en el Mundial el 16 de junio ante Islandia.

Miembros de la oposición, por su parte, acusaron a la polémica ministra de Deportes, Miri Regev, de politizar el evento deportivo al insistir en trasladarlo desde Haifa a la disputada ciudad de Jerusalén, además de tratar de arreglar un encuentro con Messi con claros fines políticos. El opositor Yitzhak Herzog dijo que la cancelación fue un “espectacular gol en contra” de Regev.

Según Regev, grupos terroristas amenazaron a los jugadores del combinado albiceleste y a sus familias enviándoles imágenes de niños muertos. Además acusó a los miembros del Parlamento israelí, o Knesset, de respaldar a los defensores del boicot.

Así es el futbol político.