La Haya. La reina de Holanda llamó a que las elecciones nacionales se efectúen tan pronto como el 12 de septiembre, lo cual deja al país con un gobierno provisional, con poco más de cuatro meses, mientras lucha por llevar su déficit presupuestario a los límites obligados por la Unión Europea (UE).

El primer ministro, Mark Rutte, y su gobierno de apenas 18 meses renunciaron el lunes luego de no ponerse de acuerdo en la implementación de recortes de miles de millones de euros para controlar el gasto público.

Reportes indicaron que el ministro de Finanzas interino, Jan Kees de Jager, se reunió ayer con los líderes de todos los partidos políticos en un intento por encontrar puntos en común acerca de los recortes antes del debate el día de hoy respecto de las finanzas del país.

El gobierno holandés, junto con todos los demás países de la UE, tiene hasta finales de mes para presentar un proyecto de presupuesto y el plan 2013 de sus reformas económicas a Bruselas como parte de la vigilancia fiscal de la UE a estados miembros.

Rutte había sido uno de los mayores críticos de los países que no se adherían a las normas presupuestarias de la UE. Ahora, Holanda se enfrenta a la casi imposible tarea de reducir su déficit hasta 3% de su Producto Interno Bruto (PIB) en el 2013.

Se espera que el déficit presupuestario holandés alcance 4.6% del PIB este año.

Debido a la crisis financiera en Europa, la mayoría de los 17 países de la zona euro tiene un déficit superior a 3 por ciento. Sin embargo, los partidos de oposición en los Países Bajos exponen que quieren trabajar para conseguir que el déficit de su país llegue hasta 3% pero no para el año entrante, ya que consideran que implicaría mayores recortes, los cuales afectarían el crecimiento económico.

La agencia calificadora Fitch Ratings indicó ayer que el estatus crediticio holandés aún no estaba bajo amenaza.

Sin embargo, Fitch advirtió que la crisis política en los Países Bajos significa que la incertidumbre acerca de la política interior ha incrementado, mientras que los riesgos financieros y económicos de la crisis de la eurozona siguen siendo significativos .

Si no se logra que el déficit llegue a 3% para el próximo año, significará que la presión sobre la calificación del país irá en aumento , expuso la calificadora en un comunicado.