Con la Casa Blanca como premio, el presidente Barack Obama y Mitt Romney contendieron ayer, último día de campaña, en Ohio y otros estados en disputa que esconden las claves para la victoria en una elección muy cerrada. Ambos prometieron días más brillantes para un país que aún batalla con una economía llena de dificultades y un elevado desempleo.

Además de la Presidencia hay 33 escaños en el Senado en las boletas del martes y, de acuerdo con un funcionario republicano, una creciente sensación de resignación entre sus partidarios, que consideran que los demócratas conseguirán mantener su mayoría.

Un sondeo de The Washington Post y ABC News entre los votantes registrados publicado ayer le da una ligera ventaja de tres puntos a Obama.

También, en encuestas estado por estado, parece que Obama tiene pequeñas ventajas en Nevada, Ohio, Iowa y Wisconsin, suficientes para conseguir un segundo periodo en la Presidencia, pero no tan significativas como para que puedan resistir un embate de los seguidores de Romney el día de las votaciones. Ambos apelan a un universo, cada vez más pequeño, de votantes que aún no se deciden.

Más de 30 millones de votos en ausencia o anticipados se han emitido, incluyendo unos 3 millones en Florida.

Ningún republicano ha llegado a la Casa Blanca sin ganar Ohio y es posible que Romney realice hoy una visita de último minuto al estado. El estado industrial ha definido al ganador de las últimas 12 elecciones.

En el sistema electoral estadounidense, el ganador no es definido por el voto popular, sino por contiendas estado por estado, por lo que nueve demarcaciones que no son fielmente demócratas ni republicanas se han vuelto extremadamente importantes en una elección tan cerrada. Ganar un estado le daría a Obama o a Romney los votos de ese estado en el colegio electoral, cuyo número se determina mediante una combinación de demografía y representación en el Congreso.

La cerrada contienda de este año eleva la posibilidad de que suceda lo mismo que en las elecciones del 2000, cuando el republicano George W. Bush ganó la Presidencia por una mayoría de votos electorales, pero el demócrata Al Gore tuvo una ligera ventaja en el voto popular.