Buenos Aires. Una aceitada trama de espionaje permaneció oculta durante más de 50 años sin levantar sospechas. La CIA y los servicios de inteligencia de la entonces Alemania Occidental controlaban a una compañía suiza, Crypto AG, que fabricó y vendió dispositivos de encriptación de mensajes a más de 120 países.

Dentro de esa larga lista se encontraba Argentina. Una extensa investigación de The Washington Post, la cadena de televisión alemana ZDF y la suiza SRF reveló que las máquinas “intervenidas” de Crypto le permitieron a la CIA, entre otras cosas, seguir de cerca a las dictaduras en América Latina, y brindarle inteligencia militar a Gran Bretaña durante la guerra de Malvinas.

Los cables de la CIA a los que tuvo acceso el archivo son categóricos. Por ejemplo, en 1982 la administración de Ronald Reagan aprovechó la absoluta dependencia argentina del equipo de Crypto AG para escuchar comunicaciones privadas primero, y colaborar con los ingleses durante la trágica guerra de Malvinas después.

Sorpresivamente, hubo un momento en que el gobierno de facto argentino sospechó que algo raro pasaba con sus comunicaciones. Luego del conflicto armado, Argentina descubrió una falla de seguridad en el antiguo aparato utilizado para codificar mensajes. Crypto AG envió enseguida un representante a Buenos Aires para que lograra convencer a los militares de las bondades del sistema. El elegido fue Henry Widman, un matemático de origen suizo especializado en criptología.

“El asunto no era sencillo”, destaca uno de los documentos desclasificados de la CIA. Widman sabía que los algoritmos habían sido manipulados, pero la maniobra había sido ejecutada “con una prominencia técnica” tal que garantizaba que el hackeo fuera “imposible de detectar mediante las pruebas estadísticas habituales”. Los espías de la CIA celebraban las “virtudes” técnicas del sistema desarrollado por Crypto AG: “El engaño funcionó. Los argentinos tragaron con dificultad, pero continuaron comprando los equipos”.

Según lo revelado por The Washington Post, durante la reunión inaugural del Plan Cóndor, organizada por el régimen de Augusto Pinochet en noviembre de 1975 en Santiago de Chile, los militares al mando de cinco dictaduras del continente (Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile) firmaron un acuerdo para emplear un mismo sistema de encriptado. Varios años después se supo que era el de Crypto AG.

Alberto Fernández y el regreso de las Malvinas

El mensaje de Alberto Fernández en el Congreso del pasado domingo marcó la vuelta del reclamos por la soberanía sobre las islas Malvinas en la agenda oficial, algo que durante los años de Mauricio Macri había quedado relegado a lo meramente formal. Anunció proyectos en los que trabajó la Secretaría de Malvinas que encabeza Daniel Filmus, que también están listos para su tratamiento.

El presidente argentino crea el Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, en el que participarán representantes del oficialismo y de la oposición, especialistas, académicos, excombatientes y demás sectores involucrados para establecer medidas que garanticen la continuidad de los reclamos de soberanía.

Otro proyecto demarcará el límite exterior de la plataforma continental de conformidad con lo establecido en la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que reconoció un extenso territorio marítimo para jurisdicción argentina.

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