El Cairo. Un poderoso consejo de altos mandos militares de Egipto anunció ayer que respalda al ministro de Defensa, Abdel Fattah al-Sissi, para la Presidencia del país, una medida que podría consolidar el poder político de los militares e intensificar su batalla contra una insurgencia islamista cada vez más sofisticada.

La aprobación por parte del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto se produjo horas después de que el presidente interino -a quien Al-Sissi nombrara el verano pasado, después de que derrocó al presidente electo, Mohamed Morsi- ascendiera al general a la posición de Mariscal de Campo, el rango militar más alto de Egipto, una acción que despeja el camino para que Al-Sissi se postule para Presidente.

La camarilla de generales también declaró que un amplio respaldo público hacia Al-Sissi hizo una obligación el que se postulara para Presidente, un puesto que casi seguramente ganará.

La decisión del Consejo se produjo dos días después de que un grupo de militantes opuestos al golpe de Estado de julio derribara un helicóptero del Ejército en la península del Sinaí, matando a cinco soldados. Esto marcó la primera vez que Ansar al-Bayt Maqdis, un grupo yihadista basado en Sinaí, utilizó un misil tierra-aire disparado desde el hombro, el tipo de armamento que podría representar una amenaza grave para los militares en su intento de defenderse de una creciente insurgencia que se ha extendido desde el Sinaí hasta el corazón de la capital de Egipto.

Los ataques de militantes han aumentado la percepción de que Al-Sissi, quien ya es considerado como el jefe de Estado de facto, lidera una guerra contra el terrorismo de los opositores islamistas, lo que le ha dado una mayor popularidad.

El sábado, miles de partidarios de Al-Sissi se manifestaron en la plaza Tahrir de El Cairo en el tercer aniversario de la revuelta de Egipto; vitorearon a las fuerzas de seguridad y pidieron al general que se postulara a la Presidencia.

La manifestación progubernamental contrastó fuertemente con las protestas realizadas por activistas liberales y de izquierda en los últimos tres años, las cuales buscaban presionar a las autoridades para concederles los derechos demandados en el levantamiento del 2011 que llevó al derrocamiento del autócrata Hosni Mubarak.

Muchos egipcios esperan que Al-Sissi gane la Presidencia sin oposición alguna. No obstante, no está claro quién lo desafiaría en las elecciones, esta primavera.