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Sector hotelero se recupera en Acapulco
La temporada de verano en Acapulco dejará una derrama económica superior a los 2,800 millones de pesos, “los fines de semana con picos que podrían llegar hasta 90 o 95%” de ocupación hotelera, mientras que el promedio se mantendrá entre 70 y el 75% durante las seis semanas del periodo.

Imagen panorámica de la zona hotelera de Acapulco Guerrero, tomada en febrero de 2026.
La temporada de verano en Acapulco dejará una derrama económica superior a los 2,800 millones de pesos, “los fines de semana con picos que podrían llegar hasta 90 o 95%” de ocupación hotelera, mientras que el promedio se mantendrá entre 70 y el 75% durante las seis semanas del periodo, informó a El Economista, Alejandro Martínez Sidney, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-servytur) de Acapulco.
“Tenemos una recuperación económica en 90%, esto es una cifra muy positiva, ya que de no tener nada, ahora sólo 10% de cuartos hoteleros no han podido regresar” tras los huracanes Otis (2023) y John (2024) que golpearon el destino, el primero de ellos dejando 15.3 millones de dólares en pérdidas económicas.
Acapulco cuenta con 18,500 cuartos de hotel listos, a los que se suman cerca de 18,000 unidades vacacionales como Airbnb, casas de renta y segundas residencias que ya fueron remodeladas.
“Tenemos 10,000 trabajadores capacitados que están listos para brindar servicio en hoteles, restaurantes y bares; también el abastecimiento en almacenes de los insumos que se van a necesitar para atender con mucho ánimo a los turistas”, dijo.
El Malecón de Acapulco “está renovado completamente, las guarniciones e iluminación”. La institución también asume tareas que le corresponden al municipio como “el mantenimiento que se da a la ciudad, recolección de basura y el barrido fino”, acotó Sidney.
A esto se suma el nuevo modelo de administración de los recursos de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) que obliga a destinar 100% de lo recaudado a la conservación y mantenimiento de las playas, un cambio respaldado por el gremio empresarial del municipio, “ya no vamos a tener la duda de que este dinero se va a desviar, va a haber un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas con el que se comprometió Sebastián Ramírez, titular de Fonatur”.
El derecho de Zofemat lo pagan todos los hoteleros, restauranteros, comerciantes y particulares que tienen una concesión o permiso para explotar comercialmente las playas públicas; en el caso de Acapulco la recaudación pasa del gobierno municipal al gobierno del estado, y los recursos se concentrarán en un fideicomiso administrado por Fonatur porque “es quien está limpiando las playas y haciendo infraestructura”.
Bajo el esquema anterior, vigente desde 1991, se obligaba a destinar 20% de lo captado a acciones en playa.

