La compañía poblana La Flor de Villanueva enviará en mayo media tonelada de tuna industrializada en jugo y puré a Corea y Japón con el objetivo de iniciar las pruebas de comercialización durante tres meses, operación que beneficiará a 500 productores del municipio de Acatzingo.

El director de la empresa, Omar Carpio Flores, comenta que en febrero pasado se concretó la exportación, luego de mandarse algunas muestras de alimentos en noviembre del 2011.

Sin entrar en detalles, menciona que son dos las empresas interesadas en adquirir el cargamento y añade que en Alemania, Bélgica, Canadá, Chile, Estados Unidos y Francia es consumido como un producto gourmet y exótico.

El fruto aporta vitaminas A y C, azúcares, taninos y pectinas, tiene cualidades antidiarreicas y es astringente.

EL SECTOR POBLANO

Comenta que Acatzingo, ubicado en la parte central del estado, es el principal productor de tuna, con 95% de todo lo que se cosecha en la entidad, que son alrededor de 80,000 toneladas en una extensión de 4,500 hectáreas.

Confía en que pueda concretarse una venta a largo plazo, pero de inicio es positivo entrar al mercado asiático, aunque sea por unos meses. No dudo que se abra una puerta más para los productores que están satisfechos con las exportaciones alcanzadas, que son 8,500 toneladas al año .

Carpio Flores dice que sólo se enviará tuna procesada, ya que los habitantes de esos países asiáticos no comen la fruta en fresco, por la semilla, que es difícil para ellos digerir.

Asimismo, refiere que la empresa prevé incrementar la comercialización de tuna industrializada, que actualmente es de 2%, por lo que se busca llegar hasta 4% durante el 2012, cuando se aumente la cosecha 5 por ciento.

Menciona que entre los planes se encuentra generar más variedad de tuna roja y amarilla, ya que en el mercado europeo hay demanda, al exportarse 1,000 toneladas, pero acota que se requiere producir otras 4,000 toneladas.

Dice que al menos los tuneros de Acatzingo tienen la disponibilidad de tierras en la junta auxiliar de San Sebastián Villanueva, donde se encuentra la procesadora, que trabaja mediante agricultura por contrato.

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