Un duro panorama es el que vive el comercio minorista en la región Metropolitana. En medio de un complejo escenario financiero y de alta incertidumbre, la Cámara Nacional de Comercio (CNC) dio a conocer los resultados de las ventas del sector para el 2019.

Tal como habían previsto en el gremio, producto del estallido social, las ventas minoristas sufrieron un fuerte retroceso, con una baja de 7.4% real anual durante el segundo semestre, que se profundizó en el último trimestre, con un descenso de 13.1 por ciento.

De este modo, el año completo terminó con un declive de 4.4% en términos de ventas totales presenciales, un retroceso que fue histórico, y una caída de 5.3% real anual medida en locales equivalentes.

El 2019 se despidió con una baja de 4.8% en diciembre, y la línea tradicional de supermercados fue la más golpeada en el último mes del año, con una baja anual de 9.7% real, mientras que abarrotes anotó un declive de 10.8% real y perecibles un descenso de 8.4 por ciento.

Otros sectores que mostraron caídas en diciembre fueron vestuario y calzado, con una contracción de 3.3% y 5.0% real anual, respectivamente. Las bajas, sin embargo, fueron significativamente menores a las marcadas en octubre y noviembre.

Por otra parte, para la totalidad del 2019, todas las categorías registraron descensos de distinta magnitud, siendo muebles la más afectada con un desplome de 10.3% real y en el otro extremo línea tradicional de supermercados marcó el menor retroceso, con 1.9 por ciento.

Perspectivas de estabilización

“El sector minorista ya venía debilitado desde mediados del 2018, donde factores transitorios como la caída de las compras de argentinos, la desaceleración en la confianza de los consumidores, incertidumbre internacional, desaceleración de la masa salarial y debilidad del mercado laboral, entre otros, comenzaron a repercutir en las ventas de sector”, opinó Bernardita Silva, gerente de Estudios de la CNC.

A esto se sumaron cambios más estructurales como el auge del e-commerce y la fuerte penetración de portales internacionales, el aumento de la informalidad en el sector, el mayor nivel de deuda de los hogares en los últimos años, cambios en las preferencias de los consumidores y en sus hábitos de consumo (bienes versus servicios).

Frente a este escenario, la especialista señala que el estallido del 18 de octubre vino a golpear aún más los resultados de las ventas minoristas, la confianza de los consumidores ha caído a sus mínimos históricos, las inversiones se han estancado y aún está por verse el efecto que esto tendrá en el empleo. A esto se suma el aumento del comercio informal en las calles, el cual golpea también fuertemente los resultados del comercio establecido.

Para este año, el gremio está un poco más optimista, proyectando que las ventas se estabilicen en un rango de crecimiento de entre 0 y 1% real.

De todos modos, según Silva, la recuperación dependerá en gran medida de lo que ocurra en materia política y “de la capacidad que se tenga de llegar a acuerdos y de recuperar el tan ansiado orden público. El consumo de los hogares está fuertemente relacionado con la confianza de los consumidores y su situación laboral; por esto, la gran incertidumbre por la que atravesamos hoy hace difícil hacer pronósticos futuros”.