En medio de la pandemia, el arranque del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) -desde el pasado primero de julio- ya representa grandes oportunidades para aumentar las inversiones del sector automotriz en Norteamérica, al obligar a las empresas fabricantes a relocalizar a sus proveedores a la región, afirmó Eduardo Solís, integrante del Consejo Consultivo de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

Por tanto, establece, México debe levantar la mano para atraer esas nuevas inversiones, porque comienza el proceso de la desglobalización para entrar al replanteamiento de la regionalización de Nortemérica y que las inversiones se concentren en los tres países.

“La pandemia trae una clara estrategia de que los proveedores se acerquen a las plantas (automotrices), y América del Norte, y se suma T-MEC, amén de la crisis que trae la pandemia y en mediano y largo plazo tendremos razones para que las inversiones aumenten en América del Norte y México levante la mano para atraerlas”, aseveró el ex presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

En entrevista, Solís sostuvo que la crisis económica y sanitaria es un golpe importante para la industria automotriz, no solo en los niveles de producción de autos y autopartes, sino que también impactará en los niveles laborales, ya que se estima que la fabricación caiga 25% al finalizar este año y por tanto, las empresas no requerirán a toda la plantilla. “Habrá efecto en tema laboral y se verá en próximas semanas”.