Representantes de la industria automotriz expusieron ante la Cámara de Diputados que es necesaria la inversión pública para fortalecer el mercado interno automotor tras la pandemia por el Covid-19.

En reunión con la Comisión Economía, Comercio y Competitividad de San Lázaro, el director general adjunto de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), Guillermo Rosales precisó que al cierre del primer semestre del año esta industria reflejó una caída del 32% en las ventas de vehículos ligeros, comparada con el mismo periodo de 2019.

Por ello, dijo. se requiere un programa de fortalecimiento del mercado interno automotor, dado que no es únicamente un impulso a las empresas y a los trabajadores que conforman este sector, sino que tiene un efecto positivo en más de 120 ramas de la industria y del comercio.

Mencionó que, durante abril y mayo de este año, en lo que corresponde a distribución de vehículos, hubo una disminución aproximada del 3% de la planta laboral, lo que representa casi 4,000 empleos que tuvieron que ser disminuidos en la red de distribuidoras.

Sobre las entradas de vehículos a los talleres de las agencias automotrices, explicó que descendieron 60%, mientras que las ventas de vehículos nuevos se redujeron casi 50% de manera acumulada durante abril mayo y junio a casi 140,000 unidades, en comparación con los mismos meses del año pasado.

“De no hacer nada, tendremos que esperar hasta el 2024-2025 para recuperar los niveles de demanda que se tuvieron en 2019 (...) Necesitamos eliminar el efecto negativo de la internación de los vehículos usados provenientes de Estados Unidos”, advirtió.

Por su parte, el director general de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Fausto Cuevas, indicó que se exporta el 89% de lo que se produce en México y dijo que será difícil recuperar lo que se dejó de producir durante la etapa de contingencia sanitaria, ya que se tiene que recuperar el liderazgo del sector como uno de los motores de la economía.

“Lo que buscamos es en forma coordinada con las autoridades, transitar hacia una actualización de la normativa y la regulación, de modo que podamos cumplirla y efectivamente apoyar la renovación del parque vehicular y los niveles de producción que permitan continuar participando en los mercados internacionales”, dijo Cuevas.

En su intervención, el presidente ejecutivo de la Industria Nacional de Autopartes (INA), Óscar Albín, aseguró que la gran demanda por parte de Estados Unidos y Canadá es lo que mantiene a la industria mexicana laborando, y destacó que se deben seguir en todo momento los protocolos de seguridad expuestos por las autoridades al declarar el sector como actividad esencial.

Puntualizó que el 90% de la exportación de autopartes mexicana termina en fábricas de autos nuevos en Estados Unidos y Canadá, pero consideró que existen pequeñas oportunidades de exportación hacia Sudamérica.

Finalmente, planteó que la agenda legislativa también se debe enfocar en buscar cómo apoyar a México en inversión, investigación y desarrollo automotriz.

El pasado primero de julio entró en vigor el Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC), que establece una nueva regla de origen automotriz, que pasa de 62.5% a 75%, con un requisito de 70% de acero producido dentro del bloque comercial y 40% de valor de contenido laboral, elementos que impulsarán la inversión del sector en la región, pero que deben ir acompañados de estímulos para la expansión del mercado regional para lograr el éxito del tratado, planteó la AMDA.

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