De manera coincidente con el inicio de las medidas para contener la propagación del Covid-19 en México, el mes pasado se perdieron 130,593 plazas de trabajo formales, tratándose del peor mes de marzo en esta materia desde 1995, cuando se registraron 193,301 despidos en medio de la crisis económica de ese año.

De las bajas laborales del mes pasado, 67,392 correspondieron a empleos eventuales y 63,201 a puestos de trabajos permanentes, de acuerdo con el reporte emitido hoy por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La destrucción de empleos de marzo de este año contrasta con el alta de 48,515 plazas laborales en marzo del 2019. Por otro lado, no se observaba una cifra negativa de creación de empleo para un tercer mes del año desde el 2002, cuando en marzo hubo 54,124 despidos.

Durante los primeros tres meses del año el saldo de altas laborales logró mantenerse positivo en 61,501 empleos, gracias a que en enero y en febrero se habían generado 192,094 puestos de trabajo. El dato trimestral, no obstante, es 77.1% menor al que se observó durante el primer trimestre del 2019.

Al 31 de marzo del 2020 había 20 millones 482,943 trabajadores dados de alta en el IMSS, cifra 0.7% mayor a la de un año antes, lo que hace esta tasa de crecimiento la más baja desde el mes de enero del 2010, cuando el stock de trabajadores asegurados creció apenas 0.02 por ciento.

El pasado miércoles el gobierno federal informó que desde el comienzo de la primera fase de la contingencia sanitaria para evitar la diseminación del Covid-19 se han perdido en el país 346,878 fuentes de empleo; entre el 13 y 31 de marzo la destrucción fue de 198,000 puestos, y 148,845 en los primeros ocho días de abril.

“Con la pérdida de 346,878 empleos que adelantó en su informe el IMSS y la Secretaría de Trabajo de las últimas cuatro semanas, lo que ya va a quedar muy claro es que los datos positivos terminaron, enero y febrero fueron los últimos datos positivos en generación de empleo en el país”, afirmó José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.

A nivel de entidades federativas, a marzo la mayor caída del stock empleo fue la de 7.4% que tuvo Quintana Roo, estado fuertemente golpeado por la importancia del atribulado sector turístico. Le siguieron Baja California Sur (-3.6%), Coahuila (-1.6%) y Guerrero (-1.6 por ciento).

En contraste, saldos positivos fueron los de Tabasco (+4.4%), Campeche (+4.0%), Sinaloa (+3.3%) y Aguascalientes (+2.9%), además de otras 18 entidades.

Transportes y comunicaciones fue el ramo con el mejor saldo en su stock de empleo, al tener un avance de 5.2%, seguido del agropecuario (+3.4%), servicios sociales y comunales (+2.8%) y comercio (+2.3%), mientras que la construcción tuvo una caída de 2.7% en su plantilla.

El IMSS también informó que en marzo se afiliaron 21,528 personas al Programa Piloto de Personas Trabajadoras del Hogar y que el salario promedio de afiliación es de 5,082 pesos mensuales.

En tanto, el corte del número de patrones al 31 de marzo fue de 1 millón 7,751, es decir, 2.5% más que hace un año.

José Luis de la Cruz planteó tres ejes para reactivar la generación de empleo: primero, reactivar la proveeduría de las cadenas industriales, por lo que parte de sus sectores esenciales se tendría que estar definiendo en función de este intercambio económico y reactivarse con cierta sincronía con lo que ocurre a nivel global.

Como segundo eje, dijo, “tratando de evitar el mayor daño al mercado interno, se tienen que buscar estrategias para contener la pérdida de empleo y la quiebra de empresas; y el tercero es evitar que esta afectación se vuelva estructural, “no se puede pensar que en México podrá reactivar su economía si hay un daño permanente de empleo”, concluyó.

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