Moody's consideró que las nuevas reglas del sector eléctrico mexicano en materia de despacho de energía, que incluyen el Acuerdo del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) para limitar a las renovables y la política de confiabilidad de la Secretaría de Energía que privilegia plantas con tecnología base que son esencialmente fósiles de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), podría tener un impacto negativo en las finanzas incluso de la propia estatal eléctrica, que aumentará sus costos de generación sin poder trasladar los aumentos de manera inmediata a las tarifas. 

El servicio de análisis de la calificadora reiteró a inversionistas que por una parte las nuevas reglas del sector eléctrico mexicano limitarán la energía de los proyectos renovables en la red y su despacho, retrasando ingresos para el país y agregando incertidumbre al futuro de la energía limpia y la capacidad de México para alcanzar las metas comprometidas a nivel internacional.

Pero además, el impacto de los cambios en las reglas es incierto para la CFE porque la generación de electricidad se realizará cada vez más con infraestructura antigua que es la que la CFE tiene como base con plantas de hasta 50 años. Así, los parques más eficientes del país despacharán después incluso dentro de la propia CFE, lo que conducirá a un aumento de los costos relacionados con el combustible y pérdidas para la empresa que demora hasta un año en ajustar sus tarifas a los consumidores.  A lo anterior se suma la caída en la demanda de electricidad en el país, producto del cierre de distintas empresas con actividades no esenciales por la contingencia sanitaria del Covid-19.

“Una vez que la demanda comience a crecer nuevamente, nosotros esperamos que CFE venda más energía”, adelantó la agencia.

Durante 2019, el gasto relacionado con el combustible fue de 266,000 millones de pesos o 54% de los costos totales de CFE, un 6% menos que en 2018 debido a los precios más bajos del gas natural y a disminución de 15 millones de pesos en el uso de combustible comprado a Petróleos Mexicanos (Pemex), ya que se compró más gas natural que en años anteriores, explicó Moody's.

La agencia previno que con la nueva política aumentará el uso de combustibles en 2.5%, con la necesidad de que las plantas de la CFE adquieran no sólo gas sino otros productos como el diésel y el combustóleo.

Lo anterior podría respaldar el negocio de refinación de Pemex ya que CFE comprará combustible para generación, pero sólo de manera marginal, ya que en 2019, el combustible sólo ascendió al 4% de sus ingresos por refinación doméstica y 2% de las ventas netas.

“La generación de flujo de efectivo y crédito de Pemex sus indicadores financieros seguirán siendo débiles en el futuro previsible a medida que la compañía lidie con menor producción de petróleo, bajos precios y altos vencimientos de deuda, además de menores inversiones en el negocio de exploración y producción para seguir beneficiando al negocio de refinación que ha generado pérdidas por varios años”, explicó Moody´s.

Finalmente, recordó que según la Asociación Mexicana de Energía Eólica (Amdee) unos 5,400 megawatts eólicos y solares de 44 parques (26 listos para comenzar a operar y 18 en construcción) en 18 estados diferentes se verán afectados con las nuevas políticas, aunque casi 3,000 megawatts en 23 parques ya recibieron suspensiones al acto de autoridad por parte del poder judicial.

Desde la perspectiva de Moody's, el proceso augura el  comienzo de una serie de disputas legales que desalentarán materialmente la inversión futura en el espacio renovable, ya que estos proyectos equivalen a inversiones de 6,400 millones de dólares y representan 50% de la nueva capacidad eléctrica prevista para el 2020 en el país. 

 “El nuevo acuerdo agrega incertidumbre a la inversión privada futura en el sector energético y la capacidad de México para lograr sus objetivos de energía limpia”, enfatizó la calificadora.

En contraste, de acuerdo con la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA), la generación más baja en medio del brote de coronavirus, debido a su bajo costo operativo, es la energía renovable siempre que esté disponible o tenga redundancias. De hecho, la EIA pronostica un crecimiento del 11% en la generación renovable porque representa la mayor parte de nueva capacidad de generación en 2020, explicó Moody’s.