México aumentó 10.2% sus exportaciones de acero a Estados Unidos cubiertas por la Sección 232 en el 2018, para alcanzar con ello 3,002 millones de dólares, de acuerdo con datos del Buró del Censo.

Las exportaciones mexicanas fueron las terceras más dinámicas entre los mayores exportadores de acero al mercado estadounidense, sólo superadas por las de la Unión Europea (6,560 millones de dólares y un alza de 22.2%) y las de Canadá (5,599 millones, con un aumento de 19 por ciento).

En consecuencia, México ganó participación de mercado puesto que las importaciones totales de acero cubiertas por la Sección 232 sumaron 29,523.5 millones de dólares en el año pasado, un alza interanual de sólo 1.7 por ciento.

En general, Estados Unidos espera que los aranceles beneficien a los productores nacionales de acero y aluminio, al restringir las importaciones, lo que ejerce una presión al alza sobre los precios del acero y el aluminio en ese país y aumenta la producción en esos sectores, al tiempo que afecta de manera negativa a los consumidores y las industrias nacionales intermedias (por ejemplo, la manufactura y la construcción) debido a los mayores costos de los materiales empleados.

Además, los aranceles de represalia de otros países elevan el precio de las exportaciones de Estados Unidos, lo que potencialmente lleva a una menor venta de productos de Estados Unidos en el extranjero y magnifica el posible impacto negativo de los aranceles de la Sección 232.

Los estudios económicos de las tarifas estiman diferentes resultados agregados potenciales, pero generalmente sugieren un efecto negativo general moderado en la economía de Estados Unidos de las tarifas impuestas hasta la fecha, que podría aumentar considerablemente si la administración continúa con las tarifas de la Sección 232 en los vehículos de motor y partes de Estados Unidos, de acuerdo con un análisis del Congreso estadounidense.

Comparativamente, las importaciones de vehículos y partes de automóviles de Estados Unidos totalizaron 373,700 millones de dólares en el 2018, casi ocho veces el valor de las importaciones de acero y aluminio de Estados Unidos (47,100 millones) sujetas a las tarifas de la Sección 232.

El 8 de marzo del 2018, el presidente Donald Trump emitió dos proclamaciones que imponían aranceles a las importaciones de ciertos productos de acero y aluminio en Estados Unidos, según los hallazgos del secretario de Comercio.

Las proclamaciones resumían las decisiones del presidente de imponer aranceles de 25% sobre el acero y de 10% a las importaciones de aluminio y entraron en vigencia el 23 de marzo del 2018, pero brindaron flexibilidad con respecto a la aplicabilidad de los aranceles por país y producto.

Los nuevos aranceles debían imponerse además de los derechos vigentes, incluidos los derechos antidumping y compensatorios.

En las proclamaciones, el presidente estableció un enfoque bifurcado, instruyendo al Departamento de Comercio a establecer un proceso para que las partes nacionales soliciten exclusiones de productos individuales y un proceso dirigido por la Representación Comercial de Estados Unidos para discutir “formas alternativas” a través de negociaciones diplomáticas para enfrentar la amenaza con países que tienen una “relación de seguridad” con los Estados Unidos.

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