El secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, rechazó la propuesta de algunos legisladores de la Cámara de Diputados de reducir el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se cobra en la gasolina y el diesel.

Al comparecer en la Comisión de Hacienda de San Lázaro, recalcó que el único componente que cambió en el precio de la gasolina y el diesel fue el impuesto que se cobra, pues se redujo con respecto al 2016. Se hizo un esfuerzo de reducirlo y de haberlo disminuido más, hubiera implicado mayores recortes al gasto o endeudamiento .

Explicó que tampoco se puede reducir más este impuesto, debido a que ya no se tiene la misma capacidad que tenía el país para generar excedentes petroleros como se hizo en el pasado.

Entre el 2007 y el 2012, el precio promedio del barril de petróleo fue 18 dólares superior al presupuestado. Además se producían 2.7 millones de barriles diarios de crudo y en el 2017 la producción será de poco más de 1.9 millones , argumentó.

Meade mencionó que el precio de la gasolina se compone de tres aspectos: lo que cuesta la molécula, el costo de llevarla al expendio y los impuestos que se determinan. Por ello, insistió en que el incremento en el precio de la gasolina se debió por el aumento en los precios de referencia del petróleo a nivel mundial y no por las reformas energética y hacendaria.

De estos tres componentes sólo bajó el de impuesto y el que más se incrementa es el precio de la molécula. Entre agosto del 2016 y diciembre del mismo año, el precio de la molécula se incrementó en más de dos pesos, que es lo que justifica el incremento en los precios de la gasolina en México , explicó.

Entre agosto del 2016 y enero de este año, el WTI pasó de 44.7 dólares por barril a 54.06 dólares por barril, un aumento de 20%. Por otro lado el tipo de cambio, entre el diciembre y a la fecha pasó de 18.32 a 21.79 pesos el dólar, una depreciación de 19%, expuso.

Durante el encuentro con diversos funcionarios en la Cámara de Diputados, expuso que aún con este ajuste, los precios de los combustibles en México siguen siendo más baratos que en otros 125 países, por lo que los precios son competitivos.

En México el precio es competitivo con el de Brasil, China y Canadá, también de Uruguay, Argentina, Belice, Costa Rica, Guatemala y Nicaragua. Si revisamos lo sucedido en el 2016, el incremento en México es inferior al de la gran mayoría de los países , expresó.

Recordó que, en el 2015, cuando se inició el proceso de flexibilizar los precios de los combustibles, el país pasó de un precio único a un modelo de precio máximo. En, tanto, en el 2016, se cambió de un impuesto variable a uno fijo por cada litro.

elizabeth.albarran@eleconomista.mx