Estados Unidos y Canadá establecieron candados para que México no haga una contrarreforma energética a través de un artículo del tratado comercial entre los tres países (T-MEC) que hace alusión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT).

Esto significa que aun cuando Estados Unidos no forma parte del TIPAT, obtiene los beneficios plenos del blindaje explícito que este acuerdo ofrece para no disminuir la apertura del sector energético mexicano, tanto eléctrico como de hidrocarburos.

De hacer cambios que restrinjan la apertura vigente, México enfrentaría represalias y tendría que resarcir los daños consecuentes, además de que correría el riesgo de que sus dos socios comerciales denunciaran el T-MEC, un tratado que ha impulsado el comercio exterior y las inversiones en la economía mexicana.

Aunque el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador garantizó expresamente la soberanía de los hidrocarburos y tanto él como parte de su gabinete han enfatizado ello, otras disposiciones del T-MEC implican que una reversión de la reforma energética sería una violación de este acuerdo de América del Norte.

Según Consultores Internacionales Ansley, la parte con mayor peso jurídico al respecto es el Artículo 32.11 del T-MEC, que proporciona efectivamente el trato de nación más favorecida para la energía. Este artículo hace una acotación respecto a que México no puede adoptar o mantener medidas menos restrictivas conforme los términos de las reservas aplicables y las excepciones a obligaciones paralelas en otros tratados comerciales y de inversión que México ha ratificado, antes de la entrada en vigor del T-MEC, el 1 de julio pasado.

En el Anexo I de México del TIPAT se asegura la reforma energética impulsada por el presidente Enrique Peña-Nieto, por lo que Estados Unidos también debe recibir un trato en el sector energético que no sea menos favorable que el otorgado por México a los otros miembros del TIPAT.

“El grado de apertura que ha dado hasta ahora México en el sector energético está consolidado en el T-MEC y el TIPAT, y también quedaría consolidada una apertura mayor si México la tuviera en el futuro”, explicó Kenneth Smith, jefe negociador del T-MEC por parte de México y socio de la consultoría AGON.

Ambos acuerdos comerciales incluyen la denominada cláusula "ratchet" (cremallera) de irreversibilidad: si un país procede unilateralmente a una apertura, esta se consolida inmediatamente.

roberto.morales@eleconomista.mx