Las importaciones mexicanas totalizaron 46,006.5 millones de dólares, lo que implica un alza de 31.4% interanual, informó el Inegi.

También ese resultado representó el mejor desempeño de las importaciones desde agosto de 2010 (36.5%), tras un ciclo generalizado de caídas, en los últimos 18 meses, excepto en diciembre, cuando subieron 3.7 por ciento.

A la vez, dicha cifra fue reflejo de ascensos de 24% en las importaciones no petroleras y de 104.7% en las petroleras.

Al considerar las importaciones por tipo de bien, se observaron crecimientos anuales de 16.2% en las importaciones de bienes de consumo, de 33.8% en las de bienes de uso intermedio y de 31.1% en las de bienes de capital.

Ricardo Aguilar, analista de Invex, destacó el avance de los bienes intermedios, mismos que se usan intensivamente en la elaboración de manufacturas de exportación.

“La importación de bienes intermedios fue elevada gracias al repunte en las manufacturas. Por otra parte, habrá que confirmar si los sorpresivos niveles que se reportaron para las importaciones de bienes de consumo y capital se sostienen durante los siguientes meses”, dijo.

Respecto a las importaciones, 85.7% corresponde a las compras externas no petroleras y 14.3% a las petroleras, que con 6,582 millones de dólares representaron 2.2 veces el valor de lo importado en febrero, además de que su participación en las importaciones totales es la segunda más elevada desde 1993.

Marcos Daniel Arias Novelo, analista de Monex, expuso en un reporte que el origen de las estadísticas abultadas se dio en el rubro de importaciones intermedias de bienes petroleros, pues, con cifras desestacionalizadas, tuvieron un crecimiento de 122.2% a tasa intermensual, producto del mayor precio de energéticos como el gas natural.

“La recuperación en las estadísticas de comercio durante marzo cambia la perspectiva que se tenía de todo el trimestre, especialmente para las importaciones. Con los datos del mes, las variaciones trimestrales de ambos componentes de balanza comercial serían positivas e incluso la tasa de avance de las importaciones sería superior al 10% trimestral”, comentó el analista.

De esta manera, el desempeño del sector externo de la economía sería nuevamente superior al del resto, pues se estima que la variación del PIB sea de 0.0% trimestre contra trimestre.

Así, añadió Arias Novelo, en el caso de las exportaciones, el volumen se mantendría relativamente constante en un nivel cercano a 39% del PIB, mientras que en el caso de las importaciones habría un crecimiento muy importante desde 35% hasta casi 40% del PIB, lo que refleja la naturaleza deficitaria de la balanza trimestral.

Para Juan Carlos Alderete y Francisco Flores, analistas de Banorte, aunque parte de la aceleración de las importaciones se explica por el desvanecimiento de choques adversos, también refleja un renovado dinamismo conforme la actividad ganó velocidad ante la mejoría de las condiciones epidemiológicas.

“En este sentido, creemos que el reporte de hoy (martes) potencialmente señala un punto de inflexión del dinamismo económico, en especial una mejor posición para la demanda doméstica”, estimaron.

Aunque Aguilar consideró que las importaciones de bienes de consumo podrían volver a caer mientras las condiciones de empleo en el país no mejoren sustancialmente.

Por ahora, según él, se anticipa una lenta recuperación del mercado laboral, esto a pesar del relativo control de la pandemia en México que ha permitido la reactivación de cada vez más actividades en el país.

roberto.morales@eleconomista.mx