Debido a que Estados Unidos no cederá y presionará a México para que cumpla con lo pactado en las reglas de origen en el sector automotriz, las empresas armadoras y de autopartes deben prepararse para cualquier eventualidad, con opciones desde el pago del arancel del 2.5% hasta incorporar materias primas y componentes estadounidense o canadienses.

Estados Unidos, a través de la Oficina Representación Comercial (USTR), no cederá sobre la interpretación de las reglas de origen, debido a que la industria automotriz representa “un puntal en el plan de infraestructura de Joe Biden, además que con ello fortalecería su plan económico para impulsar la industria estadounidense que bajo el lema 'Build Back Better', promete crear empleo, y fortalecer la estrategia de cadenas de suministro”, comentó José Ignacio Martínez Cortés, coordinador de Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN) de la UNAM.

El especialista dijo que la interpretación en la que no coincide Estados Unidos con México y Canadá se encuentra en el artículo 5.16 del T-MEC y el numeral 8 de la Decisión 1 de la Comisión de Libre Comercio del mismo Tratado, cuyas Reglamentaciones Uniformes surten sus efectos a partir de la entrada en vigor de dicho tratado, el 1 de julio de 2020.

Martínez Cortés dijo que Estados Unidos defiende sus intereses frente a China a costa de México en la controversia automotriz del Acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); sin embargo, la economía de la región podría enfrentar una pérdida de competitividad, ya sea por ceder en el contenido regional o la imposición de aranceles.

El gobierno de Joe Biden tiene planeado gastar 174,000 millones de dólares para impulsar la conversión a los automóviles eléctricos, dicho estímulo haría despegar una infraestructura para la recarga de este tipo de vehículos, además de incentivos para que las armadoras dejen atrás los motores de combustión interna, explicó Martínez Cortés.

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