La primera línea de paladines en la defensoría de los derechos de las audiencias ha sido convocada por el presidente Andrés Manuel López Obrador para dirigir a los medios públicos de alcance nacional en radio y televisión.

Aleida Calleja, Gabriel Sosa Plata, Jenaro Villamil, José Antonio Álvarez Lima y Armando Casas recibieron la invitación formal de AMLO para conducir al Instituto Mexicano de la Radio (Imer), a Radio Educación, al Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), el Canal Once del IPN y Canal 22, los grandes medios públicos del país, que sólo en la capital son escuchados y vistos por 1.5 millones de personas cada día, pero que han sufrido un tijeretazo de doble dígito –al menos 115.5 millones de pesos– en su presupuesto de 2019 por la política de austeridad del presidente. 

Para encabezar la agencia de noticias Notimex, el Ejecutivo ha invitado a Sanjuana Martínez y  la periodista divulgó en Twitter que estará atenta a la ratificación de su nombramiento por el Congreso.

Fuentes del gobierno federal consultados por este medio dijeron que dos de ellos ya aceptaron la nominación del presidente y el resto analiza los pros y los retos de saltar de la academia, la política o la prensa crítica a los medios públicos para defender y permear la política pública que López Obrador tenga pensado para estas entidades como instrumento de sus planes para transformar el país.

Todos llevan lustros participando en los medios de comunicación estatales o comerciales y también han hecho carrera en la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi) o en el Consejo Consultivo del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), con quien ahora tendrán que reunirse para dialogar y en ocasiones para negociar sobre renovación de concesiones de espectro, apertura de canales digitales, arrendamiento de infraestructura pasiva o la transmisión de contenidos más aptos para los distintos públicos, entre otros muchos temas de radiodifusión y telecomunicaciones.

Calleja, Sosa Plata y Villamil, particularmente ellos, en su momento se manifestaron abiertamente contra la llamada “Ley Televisa” –la legislación de 2006 sobre radiodifusión y telecomunicaciones– por considerarla afectadora de los intereses de las audiencias.

También advirtieron en 2015 junto con los especialistas del sector Irene Levy, Clara Luz Álvarez y Jorge Fernando Negrete sobre las intenciones de la Secretaría de Gobernación de publicar repentinamente una nueva reclasificación de contenidos audiovisuales en TV abierta, que entonces pudo haber perjudicado a las audiencias infantiles. 

Y al igual que sus colegas Agustín Ramírez, Ramiro Tovar Landa, Salomón Padilla y Erick Huerta, exhortaron en 2017 al IFT a defender en los tribunales sus facultades sobre regulación en materia de derechos de audiencias. 

Aparte, han documentado reportajes sobre el crimen organizado, pederastia o sobre competencia económica y el supuesto poder sustancial de Televisa en televisión de paga y varios de ellos han descargado continuamente desde la academia contra las televisoras por considerar que influyen negativamente en los públicos.

Los medios públicos han hecho méritos y conseguido recursos adicionales y también un lugar en la preferencia de las audiencias de todo el país:

Datos de la firma de investigación INRA, a noviembre de 2018, citan que los medios públicos atrapan 1.5 millones de personas cada día entre la radio y la televisión de la capital. Y en TV se anotan 4.9 puntos de rating por jornada y sólo en radio, las diez estaciones más escuchadas del segmento con alcance en la CDMX y su periferia consiguieron en esa fecha el 16.04% del share y además, las que pertenecen a las universidades públicas y privadas también aportan un punto de rating como cuota conjunta en el mismo lapso.

En telecomunicaciones, Canal Once, Canal 22 y el SPR también han buscado y se han beneficiado con la reforma de telecomunicaciones, que los ampara en la conformación de acuerdos sobre arrendamiento de infraestructura pasiva para conseguir recursos adicionales con los que puedan fortalecer sus propias operaciones, sea en contenidos o en reinversiones de redes. 

Todo eso lo saben Sosa Plata, Calleja, Villamil, Casas y Martínez y por eso también han presentado a lo largo de los años diversos diagnósticos de los medios públicos en México y propuestas para solucionar distintos problemas, y ahora la oportunidad para ejecutar sus ideas les llegó.

“Sería maravilloso que los medios públicos como Radio Educación, el Imer y el SPR puedan estar dirigidos por personas conocedoras de la importancia de este tipo de medios para una democracia como son Gabriel Sosa Plata, Aleida Calleja y Jenaro Villamil. Con ellos estaríamos asegurando que por vez primera México cuente con verdaderos medios públicos conforme a las mejores prácticas internacionales”, confía la ex reguladora Clara Luz Álvarez.

Álvarez González discrepa que los invitados de AMLO a los medios públicos puedan entrar en sintonía con el gobierno en el sentido de defender una política de austeridad de recursos o una directriz sobre cómo deberán, como jefes por seis años de esos organismos, liderar a los medios públicos.

“Ellos han sido críticos de los gobiernos y de las acciones en contra de los medios públicos. No los veo como alfiles de Andrés Manuel López Obrador, sino como los comprometidos con los medios públicos”, defiende Clara Luz Álvarez.

Entre Aleida Calleja, Gabriel Sosa Plata, Jenaro Villamil y Sanjuana Martínez, al menos entre ellos cuatro, existe una relación cordial como para liderar una política que armonice la conducción de los medios públicos y que por primera vez en México ocurra el hecho de que el Imer, Radio Educación, Notimex, el SPR y los medios públicos estatales caminan hacia un mismo rumbo y con objetivos definidos en vez de emular los contenidos de los medios comerciales.

Es la promesa de López Obrador de crear un gran medio público al estilo de la DWTV de Alemania o la RTV de España y todo más allá de que dos de los propuestos por el presidente han declarado abiertamente en el pasado ser sus seguidores o considerado como periodistas de “izquierda”.

“Hoy –en los medios públicos– existe una descoordinación y desperdicio terrible de recursos. Por más relación cordial que tengan, si no existe una restructuración profesional, a lo único que podremos aspirar es a que el porcentaje de contenido de calidad, que ya es poco en realidad en esos medios, sólo se mantenga; pues además el recurso que les va a llegar de presupuesto va ser sustancialmente menor”, dice Alejandro Mayagoitia, presidente de la Asociación Nacional de Servicios Inalámbricos de Telecomunicaciones (Ansitel). “Sería una verdadera proeza que lograran esa coordinación y cumplimiento de metas, porque así, sí valdría la pena este intento de AMLO”.