Canal Once, Canal 22 y el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR) son tres ejemplos de medios públicos que se han beneficiado con la reforma de telecomunicaciones, gracias al Artículo 139 de su ley reglamentaria que los ampara en la conformación de acuerdos sobre arrendamiento de infraestructura para conseguir recursos adicionales con los que puedan fortalecer sus propias operaciones, sea en contenidos o en reinversiones de radiobases para ofertarlos a otros concesionarios. 

Como ejemplos, la infraestructura del Canal 22 en la Ciudad de México es el soporte para las transmisiones del Canal del Congreso desde el 2017; y el Grupo Multimedios e Imagen TV tienen apalancada buena parte de sus señales sobre las torres del Canal Once y del SPR desde el 2016, en al menos 19 plazas de la Repúblicas sólo para el caso de Imagen y con últimos datos hasta mayo de este año. Este hecho ha permitido a los dueños de Imagen avanzar más rápidamente con el despliegue de la llamada tercera cadena de televisión.

Y recientemente se conoció que el nuevo canal de televisión de Multimedios en la CDMX, el 6.1 digital, ha comenzado a montarse desde marzo del 2018 sobre la infraestructura de Canal Once del IPN ubicada en el Cerro del Chiquihuite. Por esta última transacción el Canal Once estará ingresando un extra superior a los 1.5 millones de pesos por año, un dinero que contribuirá al presupuesto del canal ante sus limitados recursos anuales. 

A su vez, el Canal 22 cobra 6.53 millones de pesos por subir a su torre al Canal del Congreso. 

De esta manera, los medios públicos también han resultado ser ganadores pero poco conocidos de una reforma sectorial a las telecomunicaciones y la radiodifusión que en cinco años ha tirado en 44% los precios de los servicios móviles; creado una nueva cadena de TV digital, varias docenas más de estaciones de radio y televisión, metido en cintura a las dos empresas dominantes del mercado y llamado la atención de uno de los primeros jugadores mundiales de la industria.

“Los medios públicos en México han evidenciado desde hace años la necesidad de contar con mecanismos para consolidarse. En este sentido, la reforma marcó un importante precedente para atender sus necesidades ya que no los restringe a rentar su infraestructura a terceros, de tal forma que los medios públicos pueden diseñar así modelos de negocio que les permitan ser sustentables”, dice la experta en telecomunicaciones y TI, Gisela San Juan.

Una de todas esas oportunidades y precedentes que creó la reforma de telecomunicaciones, acompaña Jorge Negrete Pacheco, director en Mediatelecom Policy & Law, “es el uso de canales multiplexados y, por supuesto, la renta de infraestructura en su modalidad de torres. El Once y el SPR llevan años haciendo bien las cosas en términos de programación y sin duda otros medios públicos pueden seguir su ejemplo en calidad de programación y la generación de ingresos extraordinarios por la vía de renta de infraestructura”.

La reforma de telecomunicaciones ha desatado la creatividad de los medios públicos y ahora algunos concesionarios como Imagen TV con el gobierno de Chihuahua los han emulado, al arrendar capacidad de espectro a terceros por la vía de los canales multiplexados; distinto a la renta de infraestructura que hacen los medios públicos, pero con el mismo espíritu de generar eficiencias sobre los recursos, tangibles o intangibles.

Irene Levy, jefa en la organización Observatel, cuenta que a diferencia del sector de telecomunicaciones, en donde el despliegue de infraestructura de última generación pone en ventaja a los operadores, pues a más radiobases, más capacidad y por tanto más usuarios atendidos con su demanda de servicios, en radiodifusión las inversiones se canalizan de manera distinta y lo que buscan las empresas y el órgano regulador es la eficiencia de la infraestructura ya instalada.

El tema de la eficiencia lo entiende bien el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, que en Mazatlán ha colgado en su torre a su propio canal, una estación de radio también propia, una más de Multimedios y una repetidora de Imagen TV. Y en cuanto a espectro, el SPR llegó a Mexicali y Ciudad Juárez a través de las señales multiplexadas de concesionarios privados.

El SPR aún apura la construcción, o en su caso, uso compartido de infraestructura ya instalada, para sus nuevas repetidoras en La Paz, Acapulco, Chetumal, Torreón, Cancún y San Luis Potosí, entre otros, según una de las decisiones tomadas por el Instituto Federal de Telecomunicaciones en 2015. Cuando todas esas señales estén al aire, cuatro millones de mexicanos serán los directamente beneficiados con una oferta adicional de contenidos.

Canal Once no se queda atrás. Ya en 2015, el IFT resolvió que el Instituto Politécnico Nacional pueda multiplexar siete estaciones de televisión bajo su operación con ubicaciones en Cuernavaca, Durango-Gómez Palacio, San Luis Potosí, Tijuana, Valle de Bravo y Culiacán. El IPN contaba entonces con una red que llevaba su señal a 33 plazas de la República.

El SPR y Canal Once han hecho sinergias entre ellos mismos, pues mientras la señal del IPN transmite con concesiones propias en Cancún, en Monterrey y Guadalajara transmite por el SPR, por ejemplo.

“La radiodifusión, de alguna manera, es cada vez un negocio más restringido en publicidad y eso obliga a los concesionarios a buscar alternativas para hacerse de recursos”, platica Irene Levy, de Observatel. 

“El hecho de que Canal Once y otros se hayan decidido a compartir y rentar infraestructura, demuestra que hay posibilidades de potenciar la reforma y de que seguirá habiendo más oportunidades con los nuevos entrantes de las licitaciones de radio y TV; es dinero que éstos necesitan y dinero que aquellos se pueden ahorrar, sobretodo mecanismos que indican que la infraestructura de radiodifusión ya instalada se puede bien aprovechar”.