Juntos atrapan 1.5 millones de personas cada día entre la radio y la televisión. En TV se anotan 4.9 puntos de rating por jornada, un dato envidiable para cualquier telenovela estelar de las cadenas comerciales. Sólo en radio las diez estaciones más escuchadas del segmento con alcance en la CDMX y su periferia –inclusive hasta Puebla– consiguen el 16.04% del share y las que pertenecen a las universidades públicas y privadas también aportan un punto de rating como cuota conjunta.

Esos fueron los números de audiencia para los medios públicos en noviembre de 2018, según la septuagenaria casa de mediciones INRA y sólo sobre aquellos que transmiten para la Ciudad de México, porque más allá también existen los medios públicos locales y regionales operados por los gobiernos en turno de los estados. 

Los medios públicos se encuentran hoy en boca de sus seguidores, los analistas y los industriales del sector, porque el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha planteado recortes presupuestales de hasta doble dígito a su operación que, a simple vista, comprometen el futuro inmediato de esta ala de la radiodifusión mexicana.

López Obrador perfila en sus presupuestos de 2019, un tijeretazo de 48.9 millones de pesos para Canal Once; de 23.5 millones para el Canal 22; también un descuento de 14.8 millones de pesos para el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR); otro recorte de 18.8 millones de pesos para el Instituto Mexicano de la Radio (Imer) y uno más de 9.5 millones de pesos para Radio Educación, medios públicos de renombre y algunos con alcance nacional, pero todos sustentados económicamente por el gobierno.

Los ajustes planteados por la Presidencia a la Cámara de Diputados en cuanto los presupuestos de los medios públicos hacen pensar que, a opinión de distintos observadores y trabajadores del sector, existe un interés del nuevo gobierno por inhibir la capacidad operativa de esas entidades y para controlarlas posteriormente a través de su línea editorial. En la otra cara de la moneda, el presidente dijo el lunes que los organismos que viven del presupuesto público como las universidades y las radiodifusoras del Estado deben acabar con los vicios que arrastran desde hace décadas en su día a día y los conminó a generar eficiencias para su operación; un mensaje que se inserta dentro de su política de austeridad republicana sobre hacer más con menos y de que anhela desarrollar un gran medio público de Estado.

Los medios públicos pueden maniobrar para tener dinero

El actual marco regulatorio en telecomunicaciones y radiodifusión abre la posibilidad de que los operadores de medios públicos puedan poner su infraestructura pasiva a disposición del mercado; a la orden de los radiodifusores y las televisoras comerciales. Y también pueden hallar la manera de dejar disponibles canales multiplexados de espectro para explotación de programas de radio y televisión por parte de organismos que busquen transmitir contenidos de modo social y no lucrativo, pero que gracias a ambas posibilidades, los medios públicos sí pueden conseguir dinero para sobrevivir y compensar, en parte, los faltantes que se perfilan para el 2019.

Inclusive, con el multiplexeo de espectro en canales digitales los medios públicos pueden abrir espacios para nuevos creadores de contenidos y estarían reforzando su función social con los mexicanos, en momentos en que la radio y la televisión comerciales se alejan de la oferta de una programación de calidad, de acuerdo con especialistas. El Imer, por ejemplo, podría abrir canales digitales de su cobertura nacional a Radio Educación y así apoyar el alcance de esa estación.

Canal Once, Canal 22, el SPR y Radio Ibero 90.9 FM son ejemplos palpables de todo lo anterior y también son muestras para emular por otros medios públicos nacionales y locales.

El Once tiene firmado un acuerdo comercial con Multimedios Televisión que ampara la renta de un espacio en su radiobase para la antena del Canal 6 de la CDMX por un valor de 1.5 millones de pesos anuales, más cobros por asesoría y apoyo de personal técnico en piso. El SPR tiene replicados diversos acuerdos similares con otras televisoras comerciales en el interior de la República, por ejemplo con Imagen TV que a la vez también es cliente del Canal Once en una docena de plazas más del país. 

Canal 22 renta otro espacio en 6.53 millones de pesos al Canal del Congreso, equivalente a una cuarta parte el dinero que dejará de ingresar en 2019 por vía gubernamental. Radio Ibero, por su parte, consiguió la habilitación de canales digitales para su frecuencia de espectro en la FM de la Ciudad de México y con el objetivo de empujar la pluralidad y la apertura de nuevas voces en la radio.

Expertos consultados consideran que las declaraciones de AMLO pueden motivar a los medios públicos a “hacer una limpieza de todo lo que no funcione” en su operación diaria y así aprovechar de mejor manera los millones de pesos en recursos que les llegan del erario.

“Estos recortes significan un problema y los problemas también se resuelven eliminando vicios, no sólo frenando planes”, considera Agustín Ramírez, especialista en telecomunicaciones y radiodifusión del despacho Ouraboros. “Es un buen momento para eliminar perversiones en los esquemas de operación, los vicios estructurales y la organización financiera, que muchas veces es por donde se escurre el dinero en los medios públicos”.

En los medios públicos ya han habido sangrías de empleados en las nóminas con el argumento de estos recortes presupuestales como respaldo. Pero las rebajas no alcanzan aún a las directivas de todas esas entidades.

Como ejemplo, en la cuenta pública de 2016, la Auditoría Superior de la Federación escribió que durante ese ejercicio hubo intentos por hacer eficiente la operación del Instituto Mexicano de la Radio, pero éstos no tocaron la sensibilidad de los mandos altos de allí, pues mientras la base operativa percibía un salario máximo de 96,720 pesos por año, en la cúpula el sueldo más alto rondaba los 1.8 millones de pesos en 2016, mientras los mandos intermedios como las direcciones de área, las subdirecciones de área y las jefaturas de departamento tenían tabulares de 673,551 pesos, de 343,970 y de 265,840 pesos anuales.

En otro dato a resaltar, la ASF informó que en 2016 hubo un gasto por el rubro de “otros gastos corrientes” que se elevó en 116% contra 2015, debido a pagos por juicios laborales. En ese mismo año, según el organismo, el Imer no tuvo un gasto aprobado para inversiones.

¿Son un contrapeso los medios públicos para la Radio/TV comercial?

A la plaza de la Ciudad de México llegan con su cobertura ocho canales de televisión operados por los medios públicos y en el cuadrante de AM/FM operan Radio UNAM, Radio UAM, el Imer, Radio Politécnico, Radio Ibero y otras estaciones como Radio Educación y pronto aparecerá Violeta Radio, con una oferta variada de contenidos que, sin embargo, su visión y orientación transmite a distintas rutas. Y aunque han habido excepciones que han intentado atraer con cierto éxito a las audiencias como Radio Ciudadana del Imer y los canales Once y Once Niños del IPN, tampoco existe contenido mucho más atractivo, dicen los expertos, y eso provoca el alejamiento de los oyentes y televidentes.

Además, los medios públicos en la mayoría de las veces intentan parecerse a la radio y la televisión comercial, cuando por su misión debieran desarrollar contenidos que empaten con las políticas del Estado a favor de la sociedad.

El ejemplo más claro ocurrió cuando en noviembre de 2015 la Secretaría de Gobernación redefinió la clasificación de contenidos audiovisuales con la que las televisoras comenzaron a transmitir contenidos para públicos adultos en horarios más tempranos que, a decir de especialistas en ese momento, vulneraron derechos como los de las audiencias infantiles y estos medios no hicieron demasiado a favor de esos públicos. 

“Los medios públicos atraviesan por una etapa de ambigüedad y podemos discrepar en algunos contenidos por razones de gusto, más no por sus resultados (…) Y también hay una tendencia a reproducir el contenido o estrategia de las estaciones concesionadas –comerciales–. Personalmente, creo que depende de quién es el que dirige, pues si conoce su proyecto es probable que lo impulse y haya resultados”, dice Claudia Benassini, investigadora en temas de contenidos audiovisuales en la Universidad La Salle.

“Hay una diversidad de medios públicos, que encasillarlos en este concepto impide que conozcamos sus proyectos, características y potencialidades. Hay muchísimo que hacer en este sentido: la difusión del quehacer de los medios públicos”, expone Benassini, de La Salle.

De acuerdo con el Mediómetro de INRA, en la Ciudad de México el conjunto de las estaciones del Imer es escuchado por 534,178 personas y otras 197,184 oyeron durante noviembre al resto de emisoras públicas como Radio UNAM o Ibero 90.9. Y en televisión, los canales públicos liderados por la audiencia del Canal Once consiguieron 708,280 televidentes, 470,208 sólo para el canal del Politécnico.

Las cifras suponen, que más que el gobierno de López Obrador pretenda contralar a los medios públicos como un brazo mediático de propaganda, que ellos tienen el potencial para convertirse en un sistema de medios electrónicos de Estado que con sus transmisiones pueda fortalecer a la sociedad mexicana.

Y los números de rating tan dispares entre un medio público y otro –por ejemplo, la audiencia de Once TV fue 16 veces mayor a la de TV UNAM en noviembre de 2018, mientras que a Ingenio TV sólo lo miraron  5,276 personas en un mes, según INRA–, evidencia la inexistencia de una orientación definida o de una política pública clara en su deber con los mexicanos. 

Para Agustín Ramírez, del bufete Ouraboros, unificar estaciones de radio y canales de televisión nacionales y locales en un único sistema de radiodifusión de Estado no significa uniformidad, sino generación de eficiencias operativas, financieras y sobretodo, el establecimiento de un claro objetivo sobre cómo llegar a las audiencias:

“Siempre se puede tener un sistema de radio y TV pública que potencie todas las capacidades para desatar un mayor impacto en creación y calidad de contenidos. El problema está en que no existe una política de hacia dónde deben ir estos medios públicos. No por recibir recursos estatales deben convertirse en voceros del gobierno, pues se puede hacer investigación y permear políticas de Estado. La visión que tiene el presidente de crear un verdadero medio de Estado me parece una decisión acertada, porque hoy cada uno de esos medios defiende su posición, su audiencia y su visión y ocurre que sigue pasando nada; no se mueven”, dice Agustín Ramírez, un día presidente de Amedi, y agrega:

“Los medios públicos tienen que ofrecer alternativas, porque si la radio o la TV comercial producen contenido basura, ellos no deben emularlos y pasa que las llamadas burocracias culturales se resisten al cambio, al amparo de un supuesto acto de censura; de supuestos golpes a la libertad de expresión. Un verdadero sistema de medios públicos se puede lograr vía una coordinación de la SEP o Cultura y tan se puede conseguir en nacional, estatal y local, pues en la política de coordinación fiscal la Secretaría de Hacienda marca el ritmo y nadie en los estados se sale del camino. Esto tiene que ver con una visión de Estado y estos recortes son para los medios públicos una oportunidad de reflexión y de transformación”.