Tras el estallido de la pandemia por Covid-19, la economía mexicana enfrentó uno de sus peores escenarios de la historia económica moderna, el Producto Interno Bruto en el segundo trimestre del 2020 registró una estrepitosa caída de 18.7% en su medición anual y de 16.9% respecto al trimestre inmediato. Por grandes sectores, el industrial cayó 25.4% respecto al mismo trimestre del año anterior, variación que reflejó también la drástica caída en el principal socio comercial de México.

En ese segundo trimestre del 2020, la economía mexicana tocó fondo y para el siguiente trimestre aumentó 12.5% en el PIB, a tono con lo que sucedía en Estados Unidos, que durante el mismo trimestre reportó un crecimiento de 31.4%, variación récord en casi un siglo de su historia económica.

En Estados Unidos, el apoyo del gobierno a los ciudadanos para reactivar el consumo, impulsó la economía, y la política de vacunación contra el covid paulatinamente dinamizaron la actividad económica; más recientemente el anuncio de ambiciosos programas de infraestructura impulsaron las expectativas y para el primer trimestre del 2021 el PIB de EU se encuentra 0.4% por arriba del nivel del primer trimestre del 2020, situación que no sucede con la economía mexicana, que al primer tercio del año está 2.8% real por debajo del nivel del primer tercio del 2020.

En la mayoría de las principales variables macroeconómicas México acusa un saldo negativo en el lapso referido. En el mercado laboral faltan 504,092 plazas, que a la velocidad de recuperación promedio de 67,142 puestos de trabajo mes a mes en lo que va del año, se saldaría dicho faltante en el último mes del 2021.

En sintonía con EU, el sector externo mexicano es el único que superó ya los niveles previos a la pandemia, para abril del 2021, la exportación de mercancías lo superó en 12% y las importaciones en 16 por ciento. Si bien, el dinamismo del sector externo le dio cierto respiro al tipo de cambio, la paridad aún se ubica 6% por arriba de febrero del 2020. En la mejora de la cotización del peso, que en abril del 2020 registró en promedio los 24.28 pesos por dólar, también debe considerarse la importancia del banco central en la instrumentación de la política monetaria, que si bien redujo en 300 puntos base la tasa objetivo, mantuvo premios importantes para la inversión extranjera.

En este contexto de crisis e incertidumbre, la demanda de crédito por parte de las empresas acusa un retroceso sostenido en los últimos 12 meses, de forma tal que para abril de 2021, los recursos destinados por la banca para las empresas y personas físicas con actividad empresarial son menores en 200,000 millones de pesos a los que se tenía en febrero de 2020.

Desde la óptica de los consumidores mexicanos, de acuerdo con el Inegi el índice de confianza de los consumidores, así como los ingresos por la venta de bienes y servicios de las empresas comerciales se encuentran en una mejor situación a los niveles previos a la pandemia. La confianza de los consumidores se encuentra a menos de un punto de regresar a los niveles previos a la pandemia, en tanto que los ingresos de las empresas comerciales lo han superado en 0.2 por ciento.

A lo largo de la crisis sanitaria generada por el Covid-19, la fiscalización permitió al gobierno aumentar la captación de recursos, y para abril del 2021, de acuerdo con la SHCP, los ingresos públicos superan en 0.2% una vez descontada la inflación a lo que se captaba en febrero de 2020. Más aun, para los primeros cuatro meses de este año, alcanzó la cifra récord de ingresos de 2 billones de pesos.

luis.caballero@eleconomista.mx