Francisco Hernández Juárez, secretario general del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), afina las baterías para dar la batalla y permanecer como trabajadores de Teléfonos de México “en una sola empresa”, en el entendido de que el presidente Enrique Peña Nieto había sostenido encuentros con el ingeniero Carlos Slim, con quien quedó de resolver el problema antes de concluir su mandato.

Durante la reunión plenaria de la Unión Nacional de Trabajadores, en donde aprovechó para pedir el apoyo y respaldo de todas las organizaciones sindicales, expuso que “hay mucha mala leche de la actitud del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT); teníamos el emplazamiento programado para el 15 de diciembre y parecía que no había más remedio que estallar la huelga. Acudí a un evento en Los Pinos, saludé al presidente y le dije que tenemos una huelga para el 15, él se sorprendió y me respondió: ‘ya hablé con el ingeniero, quede con él que vamos a resolver el problema antes de que me vaya’”.

De manera sorprendente, dijo Hernández Juárez, todo eso cambió, “nosotros decidimos prorrogar la huelga programada para fines de mes, pues teníamos una propuesta del presidente, y se habían dado varias reuniones con el ingeniero, y a nosotros no nos habían dicho nada.

“No se ha dicho la última palabra, aún quedan recursos legales por interponer. Un amparo extra, ya tenemos dos, el amparo que presentará la empresa, nuestro emplazamiento a huelga por violaciones al contrato y una serie de medidas nacionales e internacionales, que, para ello, se convocó a asamblea nacional el próximo sábado, donde se informará el diagnóstico presentado por el IFT, nuestra posición y las medidas a tomar como sindicato”.

Según lo relatado sobre el conflicto para dividir en dos a Telmex, tal y como lo decidió el IFT en días pasados, se debió a que no empataron un acuerdo, “empezaron a haber discordancias, él (Carlos Slim) estuvo negociando con el IFT, pero no le gustó el nuevo esquema, no lo hicieron como querían y las tarifas ahora están abajo de su valor y lo obligan a dar mantenimiento a la red en donde no va a tener una recuperación”.

Para los telefonistas, dividir a la empresa significa perder, pues la viabilidad no está garantizada, “la compañía ya dijo que no va a invertir ni un peso en la nueva filial”. Agregó que “confiamos en la palabra del gobierno, y creemos que la decisión del IFT no es la última palabra porque entonces sería desconcertante que nos hubiera dicho que había una solución y luego se ratificara la separación funcional”.

De acuerdo con Hernández Juárez, el IFT no va a lograr que haya más y mejor inversión “y están empeñados en obligar a Telmex a subsidiar a las empresas competidoras sin que inviertan en infraestructura, que paguen servicios a bajo costo y poniendo en riesgo la viabilidad financiera”.

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