Durante abril las familias mexicanas que reciben remesas registraron entradas por 2,305 millones de dólares, que es el flujo más alto observado para un mes similar, desde el 2006, informó el Banco de México.

Esto significa que en el cuarto mes del año los 7 millones de mexicanos radicados en el país que reciben remesas percibieron un aumento de 6.2% en los giros enviados por sus familiares que trabajaron en el exterior el año previo.

Y, como la entrada es registrada en dólares, las familias que recibieron este dinero experimentaron un rendimiento de 7.7% anual, ya que tienen que cambiarlo a pesos mexicanos para utilizarlos en el país.

De acuerdo con Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs, las familias que reciben remesas en México experimentan mes con mes una faceta positiva de la depreciación cambiaria.

El Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero ha confirmado que la depreciación acumulada desde el 2014, al mes de marzo, corresponde con 64 por ciento. Y pese a que se han quedado atrás las tasas de rendimiento cambiario de doble dígito que todavía se vieron en enero pasado, el neto para los receptores de remesas sigue siendo positivo.

En enero, de acuerdo con estimaciones de Ramos, los hogares mexicanos registraron un incremento anual en la remesa recibida, de 26.4%, esto al pasarles el filtro cambiario.

No obstante esta desaceleración en la percepción cambiaria, el experto de GS consigna que se mantiene un sólido desempeño de las remesas desde noviembre del 2016 , comportamiento que podría reflejar en cierta medida la preocupación por las posibles restricciones o imposición de las remesas por parte de Estados Unidos .

Esta preocupación resaltada por el analista fue identificada por la Junta de Gobierno del Banco de México en su informe trimestral, donde consigna que la interrupción o disminución del flujo de remesas es uno de los riesgos a la baja que enfrenta su perspectiva económica para el país.

Se anticipan a impuestos

La información del Banco de México muestra que el giro promedio de la remesa en abril fue de 307 dólares, que resulta inferior al observado en marzo, de 316 dólares.

Al extender el comparativo, resulta el más alto para un mes similar, desde el 2012, cuando cada hogar mexicano captó en promedio un giro por 333 dólares.

Este comportamiento con el que los migrantes mexicanos tratan de anticiparse a las medidas tributarias prometidas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para recaudar recursos que sirvan de fondeo a la construcción del muro entre México y su país, fue analizado en el reporte semestral del Fondo Monetario Internacional (FMI), que revisa el panorama económico para los países del hemisferio occidental, que corresponden con el continente americano.

Ahí admitieron que un cambio significativo en la política migratoria y de remesas de Estados Unidos puede afectar los ingresos fiscales, impactar en el nivel de la pobreza; aumentar la desigualdad, y afectar la estabilidad financiera.

Los expertos del Fondo refirieron que México es un caso especial entre los receptores de remesas latinoamericanos, pues es la principal fuente de inmigrantes hacia EU y un punto importante en el que se concentra la migración procedente de América Central.

La mayoría de los emigrantes de América Central, México y el Caribe vive en EU, por lo que un cambio importante en el ciclo económico y en las políticas de ese país podría tener repercusiones regionales particularmente amplias .

El presidente de EU mantuvo en su campaña un discurso en el que prometió cambiar su política migratoria y gravar las remesas de trabajadores mexicanos para generar ingresos extra que favorezcan y financien la construcción de un muro entre nuestros países.

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