Sin un estímulo fiscal que reste presión a las empresas de todos los tamaños en México, la recuperación absoluta de la actividad económica se tendrá en México hasta el año 2023, estimó el analista senior de la consultoría internacional Ducker Frontier, Alejandro Valerio.

En su escenario base, uno de los más estables divulgados por analistas del sector privado desde marzo, la economía mexicana alcanzará una contracción de 9.5% este 2020, que contempla la caída de la inversión privada, ingresos por turismo, remesas y petróleo.

Este escenario asume también que el presidente Andrés Manuel López Obrador no planteará en ningún momento algún diferimiento de pago de impuestos a las empresas afectadas por las medidas aplicadas para limitar el contagio del coronavirus, no aumentará la deuda para aplicar una estrategia contracíclica, y se mantendrá un ambiente de desconfianza para la iniciativa privada.

Bajo estas circunstancias se presentará un rebote en el PIB para el 2021 que quedaría en 5%, es decir, por un diferencial aritmético al partir de una muy baja base de comparación, acotó el especialista.

Desde Washington, Alejandro Valerio precisó que en todo momento la recuperación aritmética y real queda supeditada a la recuperación de Estados Unidos y a la ligera mejora del consumo alentada por remesas.

Entrevistado por El Economista, tras un webinar que sostuvo con clientes, dijo que el ensayo de Política Económica en tiempos de Coronavirus desarrollado por el presidente López Obrador, deja claras cuatro directrices: que la prioridad del gobierno será mantener los proyectos emblemáticos del Aeropuerto Felipe Ángeles, la refinería Dos Bocas y la rehabilitación de otras seis; la reorientación presupuestal hacia fortalecer sus programas sociales y el único frente de apertura está dirigido hacia el comercio con Estados Unidos, vía Tratado de Comercio de América del Norte (T-MEC).

Este último punto es destacable, comentó, pues de aplicar esta consistencia que mantiene en el intercambio con el vecino del norte, hacia otras pautas de la iniciativa privada, cambiarían por completo las expectativas para México.

Reactivación en manos de quien menos tiene ahora

El estratega también dijo que el desapego que muestra y confirma el mandatario a la medición del PIB, subrayado en el ensayo que divulgó el fin de semana, evidencia que seguirá con sus proyectos de infraestructura y de alivio social sin menoscabo del costo que tendrá para la economía.

Explicó que en el documento sobre la política económica en tiempos del Covid-19, queda claro que el mantatario supone que el consumo de los 25 millones de hogares beneficiados por el programa público para el bienestar social será suficiente para estimular a la economía.

Varios de ellos son también receptores de remesas (1.8 millones, según BBVA) y según lo descrito en el documento, AMLO confía que el flujo de estos recursos se recuperará conforme Estados Unidos acelere el paso.

La premisa del mandatario entonces es que serán los sectores económicos más desprotegidos de México los que ayudarán a la reactivacion económica.

Pemex, el lastre

El estratega recordó que ante el tamaño de la crisis mundial, es previsible que ningún país registrará ingresos tributarios suficientes para invertir.

De manera que la apuesta del mandatario mexicano suena arriesgada, pues hace malabarismo entre la prioridad social del gasto público y las inversiones del sector público en los proyectos del Tren Maya y el Transístmico de Tehuantepec y las refinerías.

Valerio agregó que hay un factor de riesgo que puede desviar la estrategia del mandatario mexicano, y es Pemex.

Sin ingresos tributarios ni no tributarios, y sin la confianza del sector privado, dificilmente se podrá acelerar la rehabilitación de la petrolera, y al contrario de ser un factor de apoyo se convertirá en un riesgo para la recuperación de la economía mexicana, aseveró.

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kg