Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, advirtió que la liberalización de precios de la gasolina tendrá un impacto temporal en la inflación, pero que en el largo plazo convergerá con el objetivo, a partir del 2018.

Admitió que el Banxico ha hecho ejercicios de simulación que permiten prever que este año el INPC registrará variaciones que le llevarán por arriba de 4% en algunos momentos del año , pero que hacia el cierre, irán acomodándose a la baja, cerca de 4 por ciento.

Al participar en el Seminario Anual de Perspectivas Económicas 2017, organizado por el ITAM, consideró que el banco central no debería dirigir su política monetaria para tratar de amortiguar choques de oferta, como es este caso.

Tomó como referencia la experiencia doméstica, del 2014, cuando se homologó el cobro del IVA en el país, o previo, cuando el sistema cambiario pasó de bandas a uno flexible, para afirmar que tendrá un impacto temporal, que tal inflación terminará por ajustarse y regresar a la normalidad.

Sostuvo que no estamos viendo un fenómeno inflacionario , ya que no hay un crecimiento generalizado ni sostenido de los precios, pero el Banxico estará vigilante para responder en caso de que vea un peligro de afectación en las expectativas de inflación de mediano y largo plazos.

No significa que los vayamos a ignorar. Son variaciones en precios en cierta medida, pero nuestro reto es que las expectativas no se ajusten de manera desestabilizadora , matizó.

Insistió en que se verá un efecto discreto en la inflación de largo plazo, que de ninguna manera debe representar un aumento sostenido en los precios generales.

Si Banxico sobrerreacciona, lo que sucedería es que se expondría a la economía a tasas reales más altas de las adecuadas y por tanto se impondrían costos .

Incluso, reconoció que los canales de transmisión de política monetaria difícilmente podrían revertir los efectos de una variación como ésta, y sí impondrían un alto costo sobre la economía .

Sobre las medidas consistentes y bastante agresivas que dirigió el banco central en el 2016, se aumentó en 250 puntos base las tasas, reconoció que sí se han tomado muchas decisiones de portafolio por haber sido México un importante receptor de flujos de capital de inversión.

Enfatizó que el objetivo fundamental del banco central debía ser la inflación, pero observó que el retorno a la normalidad de las tasas de la Fed ha representado un reto importante de flujos de capital para México.

Sí se han tomado muchas decisiones de portafolio que han sido agresivas y sin duda en términos generales pasamos de un entorno en el que, por muchos años, el precio de los bonos se ha movido al alza por reducciones secuenciales en las tasas de interés .

Depreciación, lado positivo

De acuerdo con Carstens, el hecho de que la depreciación de la moneda mexicana sea una de las más altas entre emergentes refleja una sobrerreacción por el nivel de incertidumbre global.

No obstante la reiteración de que la depreciación es exagerada respecto de las fortalezas de la economía, consideró que es un factor que favorece al sector externo y ayudará a compensar algunas fuerzas negativas que ha recibido economía mexicana .

El hecho de que se cuestione la llegada de inversiones a México, por las intenciones de política económica del presidente electo de EU, ha generado intranquilidad y por eso hemos visto una sobrerreacción del mercado hacia México .

La inflación cerró el 2016 en 3.36%, su nivel más alto en dos años, mientras que el peso ha tocado mínimos históricos presionado, en parte, por los temores en torno a las medidas que adopte el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

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