El director general adjunto de análisis económico de Grupo Financiero Banorte, Gabriel Casillas, consideró que el PIB no puede entrar en desuso y tiene que seguir midiéndose. Sin embargo, señaló que debe complementarse con otras medidas.

En el podcast Norte Económico, recordó que cuando Simón Kuznets presentó el PIB en 1934 al Congreso de Estados Unidos, éste advirtió que era una medida de volumen de producción de la economía, que no tomaba en cuenta el trabajo, por ejemplo, que se lleva a cabo en los hogares.

Alejandro Padilla, director ejecutivo de análisis económico de Banorte, resaltó por su parte que ha habido un sinnúmero de esfuerzos por medir más allá que el volumen de la producción y que toman en cuenta el bienestar, por lo que es muy importante contar con este tipo de mediciones mucho más holísticas sobre los seres humanos.

“Si bien se han hecho esfuerzos importantes para que estas medidas funcionen, se necesitan generar los datos adecuados y de manera estandarizada para que puedan ser comparables en el mundo, sobre todo que las características de muchos de estos factores son subjetivas”, expuso.

Gabriel Casillas subrayó que el PIB tiene que seguir midiéndose, porque es justamente una medida objetiva y de fácil comparación en el tiempo y a nivel mundial, además que en México el INEGI hace un esfuerzo excepcional para medirlo, cumpliendo con los más altos estándares de la Oficina de Estadística de la ONU a pesar de las dificultades de medición que presenta una economía como la mexicana, con un alto nivel de informalidad.

“Pero coincido que hay que complementar el PIB con esas otras medidas”, señaló el especialista.

Los economistas mencionaron que otros indicadores que miden el bienestar de un país son: el Índice de Desarrollo Humano, del cual México ocupa el lugar 76 de 189 países y que considera variables como salud, educación y riqueza.

De igual forma, hicieron alusión al Índice Global de Felicidad, que toma en cuenta variables como PIB per cápita, apoyo social, libertad, percepción de corrupción; así como el Índice de Progreso Social Global que mide la satisfacción de las necesidades sociales y medioambientales de cada país.

También hicieron alusión al Visor Dinámico de Bienestar, creado por el propio INEGI, que visualiza la posición de cada estado del país según sus dimensiones del bienestar.

No obstante, Casillas mencionó que aunque este tipo de indicadores son más completos, no cambian tanto en el tiempo.

“Sabemos que el PIB de manera trimestral puede haber cambios importantes; igual y si lo medimos de manera mensual (…) pero estos indicadores para que haya cambios realmente importantes, necesita haber cambios estructurales. Entonces yo creo que sí hay que ponerlos, pero tal vez dentro de la particularidad de los sexenios, pues habría que darle una forma de medirlos, de hacerlos que sean parte de los objetivos del gobierno”, dijo.