México tendrá la cuarta proporción más alta de población en pobreza de América Latina y el Caribe a partir de 2020, estima la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Esto, al incorporar en la proyección la contracción del Producto Interno Bruto (PIB) de 9% y el hecho de que México ofrece el cuarto estímulo fiscal más bajo de los países de América Latina y el Caribe, estimado en 1.1 puntos del PIB.

De acuerdo con la Secretaria Ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, la pobreza en México pasará del 41.9% de la población que estaba en 2019 al 49.5% del total.

Esto porque muchas de las personas que caerán en este segmento, vendrán de los estratos medios, donde se encuentran las familias de los empleados de pequeñas y medianas empresas y los dueños de las mismas que no podrán mantener en operación sus negocios.

“Los estratos medios de la población también se encuentran vulnerables al cierre de la economía, de las micro, pequeñas y medianas empresas y a la caída del consumo, consecuencia de las medidas de distanciamiento social para limitar la velocidad del contagio del Covid-19”, consignó la funcionaria en conferencia de prensa.

Tras reconocer que los programas de asistencia a los adultos mayores, jóvenes y productores del campo que aplica el gobierno mexicano sí son un apoyo en la emergencia, advirtió que también se requiere apuntalar a las pymes que son generadoras de empleos.

De ahí la relevancia de ampliar el apoyo de emergencia hacia los estratos medios de la población y las pequeñas y medianas empresas para que puedan sortear el choque económico que está presentándose, consignó.

Ingreso básico universal

Al ser cuestionada por las críticas que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador a las estimaciones de la Cepal precisamente sobre pobreza y desigualdad, aseguró que la Comisión es una institución seria cuyos análisis y estimaciones no se preparan para el gusto de los gobiernos, esgrimió que sería relevante aplicar en México un ingreso básico universal de emergencia.

Estimó que si se llega a aplicar por seis meses este apoyo a las familias “incluso de estratos medios”, el costo para las arcas públicas sería de 2.2 puntos del PIB.

Consideró que la recomendación para todos los países de América Latina y el Caribe es aplicar esta medida de ingreso básico universal por un lapso mayor, asumiendo que la recesión y recuperación “será más prolongada de lo estimado”.

Pero admitió que las condiciones fiscales de cada país tienen que ser valoradas por los gobiernos y asumidas en la estrategia. Mantener un ingreso básico universal por más tiempo, para el caso de México podría ser más oneroso y tendría que integrarse como un gasto estructural reconoció.

Estos apoyos ayudarán a sortear el choque económico que está presentándose, consecuencia de la pandemia de Covid-19.

Honduras, con la tasa de pobreza más alta

Los países que tendrán tasas superiores a la de México de población en pobreza son: Nicaragua (52.7%); Guatemala (51.6%); y Honduras (59 por ciento).

Para la región en general, la funcionaria propuso también que se aplique un bono alimentario, que garantice recursos mínimos para las familias en situación de vulnerabilidad (pobres y de estratos medios).

Consignó que estas medidas claramente deben aplicarse en función de preparar un cambio en el sistema tributario, pues desde mucho antes de la crisis, la Cepal advirtió que los ingresos tributarios regionales eran bajos y las obligaciones regresivas.

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