Los precios al consumidor en la zona euro cayeron en enero de forma más pronunciada que lo esperado, a un ritmo que igualó el peor dato de su historia, lo que parece reivindicar el plan de impresión de dinero del Banco Central Europeo (BCE) para combatir una deflación sostenida.

La oficina de estadísticas de la Unión Europea dijo en un dato adelantado que los precios en los 19 países que usan la moneda única cayeron 0.6% en enero respecto del año anterior, tras un descenso de 0.2% en diciembre. El mercado preveía que se ubicara en -0.5 por ciento.

En diciembre del 2014, la zona euro había registrado una evolución de precios negativa, de 0.2%, por primera vez desde octubre del 2009. El escenario se repite y se acentúa, por segundo mes consecutivo.

La zona tuvo tasas negativas de inflación en otro periodo, entre junio y octubre del 2009. El descenso de 0.6% visto este mes iguala la peor cifra de aquel periodo, en julio del 2009.

El descenso pronunciado de los precios de la energía explica la caída. Los precios de la energía se hundieron 8.9 por ciento. La comida no procesada fue 0.9% más barata, contrarrestando el alza de 1% en los costos de los servicios.

En el sector de los alimentos, las bebidas alcohólicas y el tabaco también se contrajeron los precios (0.1% contra precios estables en diciembre), así como en el sector de los bienes industriales sin contar la energía (0.1 por ciento).

La deflación, un fenómeno de baja prolongada y generalizada de los precios y sueldos que desalienta el consumo y la actividad, constituye un azote para la zona euro, que busca con desesperación reanudar con el crecimiento económico.

Para disipar este peligro y relanzar tanto la inflación como el crecimiento, el BCE anunció el 22 de enero la inyección de 1.14 billones de euros en el circuito financiero.