Washington.- Jack Lew, nominado del presidente Barack Obama para el cargo de secretario del Tesoro de Estados Unidos, se defendió el miércoles de las críticas sobre su experiencia en finanzas e intentó hallar un terreno común sobre una reforma tributaria con los legisladores que decidirán su ratificación.

Los republicanos en la Comisión de Finanzas del Senado abrumaron a Lew con preguntas sobre su inversión en un fondo vinculado a las Islas Caimán y su trabajo en Citigroup, en especial por el bono de 940,000 dólares que recibió justo antes de que el banco recibiera dinero de un rescate fiscal.

Lew, que parecía tranquilo y confiado, respondió que estaba al tanto de las dificultades económicas de Citigroup, pero que su compensación estuvo en línea con las de otros ejecutivos que trabajaban para la industria financiera.

Dejando de lado su trabajo en Citigroup, la audiencia destacó las diferencias entre demócratas y republicanos sobre las políticas presupuestarias de Estados Unidos.

Lew mantuvo una postura conciliatoria, al decir que esperaba seguir trabajando con el Congreso en colaboración bipartidista, por lo que la serie de preguntas se desarrolló de forma mayormente respetuosa y sin exabruptos.

La mayoría de los republicanos han tardado en ofrecer su opinión sobre la nominación de Lew, y puesto que los demócratas controlan la Cámara alta, se espera sea ratificado este mes.

Un prominente senador republicano de la Comisión de Finanzas, Orrin Hatch, apuntó al trabajo de Lew como ejecutivo en Citigroup como un posible conflicto de interés para un cargo que lo llevaría a supervisar a los mercados financieros.

Hatch dijo que no estaba claro qué es lo que hizo Lew como jefe de operaciones en dos unidades de Citigroup, una de las cuales estaba vinculada a las transacciones de propiedades.

"Si usted fuera ratificado, esto podría generar una situación incómoda en la que (...) usted efectivamente les diría a las firmas financieras: 'hagan lo que yo digo, no lo que hice'", dijo Hatch.

Lew dijo que no había conflicto de interés alguno para asumir el puesto y afirmó que durante su paso por Citigroup se encontró mayormente a cargo de gestionar el presupuesto operativo del banco y no estuvo involucrado en decisiones de inversión.

ATENCION EN IMPUESTOS

El ex ejecutivo también fue interrogado sobre una inversión de 56,000 dólares que hizo en un fondo de capitales de Citigroup registrado en las Islas Caimán. El presidente Obama alguna vez criticó estas prácticas durante su campaña por la reelección el año pasado.

"Hay una cierta hipocresía en lo que el presidente dice sobre otros contribuyentes, y acerca de su nominación", dijo el senador republicano Chuck Grassley durante la audiencia.

Lew dijo al panel que inicialmente no sabía que su inversión estaba registrada en las Islas Caimán. Indicó que no recibió beneficios tributarios a partir de su posición en el fondo, y señaló que la vendió con pérdidas.

"Creo que está claro que divulgué todo los ingresos. Pagué todos los impuestos de manera apropiada", sostuvo. "Creo con firmeza que deberíamos tener políticas tributarias que hagan difícil, sino imposible, desvincular ingresos de gravámenes", aseveró.

La necesidad de reformar al sistema tributario, algo que no ocurre desde 1986, fue el tema central de la audiencia.

Lew dijo que la reforma impositiva debería ser una prioridad, especialmente para reducir el 35 por ciento de los impuestos corporativos que hacen que Estados Unidos sea menos competitivo.

Sin embargo, señaló que fue consciente de que la reforma tributaria no era una tarea fácil cuando estuvo involucrado en negociaciones sobre el sistema en la década de 1980.

"Como regla general, si hubiera muchas decisiones fáciles sobre la reforma impositiva, habría ocurrido hace mucho tiempo", declaró. "Tendrán que ser decisiones duras", agregó.

Lew, un neoyorquino de 57 años que hasta hace poco era jefe de Gabinete de la Casa Blanca, ha pasado buena parte de su carrera en el sector público en Washington.

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