En el primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el gasto en inversión física fue de 564,467.7 millones de pesos, lo que significó una reducción de 11.8% en términos reales y respecto al último año de gobierno de Enrique Peña Nieto.

De acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, es el monto más bajo que se haya registrado desde el 2007. Además, dicho gasto apenas representó 3% del Producto Interno Bruto (PIB) del 2019; mientras que, en el 2018, significó 3.4% del PIB.

Alejandro Saldaña, economista en jefe del grupo financiero Bx+, comentó que, desde el 2015, la inversión física ha tenido significativas reducciones, debido a que, en ese periodo, la administración de Peña Nieto buscó una consolidación fiscal para reducir los niveles de endeudamiento como porcentaje del producto.

Mientras que, en el primer año de gobierno de López Obrador, la economía mexicana no mostró un avance y los ingresos presupuestarios se vieron afectados, con lo que el gasto público se detuvo y en algunos rubros como la inversión se hicieron ajustes, indicó el especialista.

“Esto orilló a que el gobierno realizara ajustes adicionales al gasto, especialmente en la inversión. El problema es que si no desarrollas un gasto en infraestructura, en el mediano y largo plazos el potencial de crecimiento económico cada vez es menor”, indicó.

Otra razón por la que la inversión física fue muy baja en el 2019 se debió a que el gobierno de López Obrador se comprometió a lograr metas fiscales como un superávit primario de 1% del PIB, expuso Víctor Gómez, subdirector de análisis de Casa de Bolsa Finamex.

“En la medida en que la estrategia de cumplir las metas fiscales se base en contener el gasto o reducirlo, la inversión pública será la más sacrificada. Se requieren de otros elementos para que no sea el gasto en inversión la única variable que se pueda ajustar para cumplir con las metas fiscales”, mencionó Gómez.

Al sector energético se le destinó 41.3%

De la inversión física que se hizo en el 2019, 41.3% se concentró en el sector energético con un total de 233,387.6 millones de pesos, un aumento de 0.3% en términos reales y respecto del 2018.

Se trató del primer incremento desde el 2014, pues en el 2015 el gasto en inversión del sector energético se redujo 16.1%, mientras que en el 2016 cayó 4.6%, en el 2017 bajó 38.4% y en el 2018 se redujo en 2 por ciento.

La reducción en inversión del sector energético se puede atribuir a que con la reforma energética se crearon otros mecanismos de inversión como los farmouts para que la iniciativa privada tuviera mayor participación y se incrementara el desarrollo del sector, explicó Gómez.

“La aprobación del primer farmout con la australiana BHP Billiton para el bloque Trión implicó una importante reducción de inversión de Pemex porque la inversión se haría a través de farmouts; es decir, se utilizaban menos recursos del erario para que las empresas privadas invirtieran en el sector energético, pero ahora la idea central es que Pemex haga todo”.

Bajo la idea de que en Pemex se debe invertir más para el desarrollo de proyectos, como la refinería Dos Bocas en Tabasco, otros sectores han visto reducido su gasto en inversión física, como es el caso de educación, que en el 2019 tuvo una disminución de 62%; mientras que salud cayó en 35% y en el sector de comunicaciones y transportes se redujo 17.6% anual.

Inversión física 2019
Inversión física del 2019

T-MEC podría mejorar panorama

Para el economista en jefe de Bx+, la ratificación del nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la reducción de las tasas de interés por parte del Banco de México podrían ser buenas señales para que la inversión mejore en este año.

“No obstante, falta que exista un entorno de mayor certeza y certidumbre en la política pública por parte del gobierno federal, que se creen caminos para no solamente generar acuerdos, sino también generar condiciones de certidumbre y certeza para el sector privado”, consideró Saldaña.

En tanto, el especialista de Finamex concluyó que mientras no se dé mayor certeza en la política de inversión del sector energético, la iniciativa privada no se animará a voltear al país para invertir.

“Se deben aclarar las reglas del juego, la ejecución de los contratos y la participación que podría tener el sector privado en proyectos de inversión del sector energético (...) esperamos que el diálogo se mantenga abierto y que el programa nacional de infraestructura incluya mecanismos de asociación con condiciones de eficiencia”.

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