La economía de Brasil podría sorprender a los mercados con un crecimiento superior al 1 por ciento en el 2017 si el Congreso aprueba una polémica reforma al sistema de pensiones, pero de no hacerlo el país podría enfrentar su tercer año de recesión, dijo a la agencia Reuters un miembro del equipo económico del Gobierno.

El pronóstico refleja el optimismo de la administración del presidente Michel Temer en torno a la recuperación, pero reconoce además que el éxito depende de la impopular medida.

"La reforma de pensiones será un gran desafío. Los analistas dependen de eso para sus proyecciones", dijo el funcionario, que pidió reserva de su identidad. "Si no funciona, no tendremos crecimiento", estimó.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja su pronóstico de crecimiento para Brasil en el 2017 a un 0.2% y el mercado prevé una expansión de 0.5 por ciento. En diciembre, el banco central revisó su previsión para el 2017 a un crecimiento de 0.8% desde un 1.3 por ciento.

El funcionario dijo que el repunte del crédito, una menor carga de deuda entre los consumidores y el alza de los precios de las materias primas podría conducir a una recuperación más acelerada este año.

Para apoyar esa recuperación, agregó la fuente, el gobierno piensa anunciar la semana próxima varias medidas para el acceso a la vivienda, que estimularán a la industria de la construcción y el empleo en el sector.

El funcionario dijo además que el gobierno no tiene planes de reducir su objetivo de déficit presupuestario primario de 139,000 millones de reales (44,482 millones de dólares) en el 2017, y agregó que se prevé que la desaceleración de la inflación merme los ingresos tributarios.

Respecto al real, el funcionario señaló que espera que la moneda siga estable en un rango de 3.20 a 3.30 unidades por dólar, dado que el repunte económico en Estados Unidos ha resultado ser menos robusto de lo que se estimaba. La moneda brasileña cerró el miércoles en 3.14 unidades por dólar.